El reciente evento de oleaje extremo registrado en el Caribe costarricense provoca un retiro significativo de arena en varias playas, con afectaciones directas a infraestructura ubicada en zonas cercanas al mar.
Entre los sitios impactados se encuentran la carretera de acceso a Puerto Viejo (Playa Negra) y el equipamiento turístico en Manzanillo, donde varias estructuras resultaron dañadas.
El reciente evento de oleaje extremo registrado en el Caribe costarricense provoca un retiro significativo de arena en varias playas, con afectaciones directas a infraestructura ubicada en zonas cercanas al mar.
Entre los sitios impactados se encuentran la carretera de acceso a Puerto Viejo (Playa Negra) y el equipamiento turístico en Manzanillo, donde varias estructuras resultaron dañadas.
Periódico Mensaje
De acuerdo con Gustavo Barrantes, investigador de la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional (ECG-UNA), este evento es causado por oleajes severos asociados con el empuje frío que experimentó el país, circunstancias que pueden repetirse durante los próximos días. “Recomendamos precaución a turistas, pescadores y personas que desarrollan actividades recreativas en las playas, especialmente ante el pronóstico de nuevos oleajes fuertes para este fin de semana”.
Desde la UNA, el experto advierte, además, sobre los riesgos de implementar soluciones improvisadas, como la colocación de diques de piedra directamente sobre la playa, una práctica que a mediano plazo suele agravar la pérdida de arena y trasladar el problema a zonas vecinas.
Monitoreo y prevención
La Universidad Nacional, estudia estos procesos a través del Programa de Geomorfología Ambiental, en coordinación con la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), mediante el Sistema Nacional de Monitoreo de Erosión Costera (SINAMEC). Esta iniciativa permite recopilar datos sobre el comportamiento de las playas, identificar zonas vulnerables y orientar la toma de decisiones.
Según los registros institucionales, los eventos de oleaje severo no solo provocan pérdidas temporales de arena, sino que también generan cambios permanentes en la línea de costa. Un ejemplo de ello, de acuerdo con Barrantes, se observó tras las marejadas del 2020, cuando varias playas lograron recuperarse parcialmente con el paso de los años, aunque la costa retrocedió, acercando viviendas e infraestructura al mar, lo que aumentó su nivel de exposición.
Muchos de estos impactos, detalla el investigador, responden a una planificación deficiente. “Cuando se construye demasiado cerca del mar, sin respetar la dinámica natural de las playas, se incrementa el riesgo frente a marejadas, inundaciones y erosión”.
Las investigaciones coinciden en que la erosión costera será cada vez más frecuente como resultado del aumento del nivel del mar, la variabilidad climática, y el uso inadecuado del suelo en zonas costeras. A partir de los datos recopilados, la universidad ofrece asesoría a instituciones y comunidades para identificar medidas de mitigación, restauración de playas y adaptación de infraestructura en las áreas de alto riesgo.
Mientras tanto, Barrantes reitera el llamado a la precaución, respetar las recomendaciones oficiales y evitar intervenciones improvisadas que puedan profundizar perduraciones en la morfodinámica propia de estos sistemas litorales. La protección de la costa, menciona, no solo es una tarea ambiental, sino también una inversión en seguridad, turismo y desarrollo sostenible para las comunidades del Caribe.
Si desea conocer más puede acceder a un story map interactivo, conocer las investigaciones más recientes en el Caribe costarricense, y obtener información mediante cartografía tradicional e interactiva en siguiente enlace del SINAMEC: https://arcg.is/1PenHz0