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Imagen ilustrativa. Crédito: Pexels.com

Análisis de la UNED señala que exportaciones de América Latina alcanzaron en 2025 los $1,2 billones, según la CEPAL, pero la región sigue atrapada en dinámicas de dependencia.

Estados Unidos y China concentran casi la mitad del comercio latinoamericano, de acuerdo con el BID, lo que plantea riesgos de fragilidad institucional.

Costa Rica registró un récord de $5.121 millones en inversión extranjera directa, con un 66% dirigido a zonas francas, según datos de CINDE.

Academia advierte que la región debe diversificar relaciones e impulsar integración para evitar repetir ciclos históricos.

A pesar de un crecimiento en el comercio exterior de América Latina y el Caribe en 2025 que alcanzó la cifra histórica de $1,2 billones, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región continúa enfrentando riesgos de dependencia y fragilidad institucional que evocan dinámicas del pasado.

Así lo dio a conocer el Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), a través de un análisis de especialistas que, en un conversatorio, advierten que el panorama actual refleja tanto el dinamismo económico como la vulnerabilidad política y social de la región.

El intercambio académico incluyó un equipo de especialistas multidisciplinarios de la UNED, de la Universidad de Renmin (China) y el experto de la Universidad de Campinas (Brasil).

La catedrática de la UNED, Velia Govaere Vicarioli, señala que América Latina parece vivir un “inverosímil retorno al pasado”, con tensiones que recuerdan la Guerra Fría y la Doctrina Monroe, donde las potencias externas vuelven a marcar el rumbo regional.

En ese contexto geopolítico, cabe destacar los volúmenes comerciales y de inversión de la región, donde se contrastan las exportaciones hacia Estados Unidos que absorbió el 27% de las exportaciones regionales y China el 22%, de acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), consolidándose como los principales socios comerciales regionales.

En tanto en materia de inversión, en el caso específico de nuestro país, Costa Rica también marcó un récord, de acuerdo con la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE), el país reportó $5.121 millones en inversión extranjera directa, con un 66% dirigido al régimen de zona franca.

Los datos muestran que América Latina avanza en comercio e inversión, pero también sigue atrapada en viejas dinámicas de dependencia, donde el reto está en diversificar relaciones, fortalecer la democracia y proyectar una voz unificada regionalmente en el escenario internacional, como parte del Sur Global, según Govaere.

La académica agregó que no basta con crecer en cifras comerciales o de inversión, “necesitamos instituciones sólidas, consensos regionales y una estrategia común colectiva que nos permita negociar en mejores condiciones y evitar repetir ciclos de fragilidad que han marcado nuestra historia”.

Retos y oportunidades

Las cifras recientes confirman tanto el crecimiento económico como las vulnerabilidades estructurales de la región:

  • Exportaciones regionales: ≈ $1,2 billones (CEPAL).
  • Principales destinos: EE. UU. 27%, China 22%, UE 15% (BID).
  • Inversión extranjera directa: $193.000 millones en 2025 (CEPAL).
  • Costa Rica: $5.121 millones en IED, con 66% en zonas francas (CINDE).

El análisis de la UNED subraya que detrás de las cifras se esconden desafíos que pueden convertirse en oportunidades si se gestionan con visión estratégica:

Retos

  • Dependencia de pocos socios estratégicos, lo que limita la autonomía económica.
  • Vulnerabilidad regional que abre espacio a populismos domésticos y tensiones geopolíticas.
  • Concentración en materias primas, que expone a la región a la volatilidad de precios internacionales.

Oportunidades

  • Diversificación de relaciones internacionales, reduciendo la dependencia de un solo socio.
  • Fortalecimiento institucional y democrático, como base de estabilidad y desarrollo.
  • Integración regional, que permita negociar colectivamente y aumentar la resiliencia frente a presiones externas.

Govaere señaló que la región tiene la oportunidad de transformar este escenario si apuesta por integración, diversificación y resiliencia institucional, y que “solo así podrá proyectar una voz propia y evitar repetir ciclos de fragilidad”, concluyó.

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