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Se suele asociar la imagen de un niño con los juegos, las risas y el aprendizaje de un mundo por descubrir. Sin embargo, la realidad esconde una faceta de la cual poco se habla: la depresión en edades infantiles, incluso a partir de los dos años.

Imagen ilustrativa. Crédito: Pexels.com

El tema resurge ante la crítica situación que experimenta un país como Corea del Sur: en cuestión de cuatro años, los casos de depresión en esta población aumentaron un 70%. En esta nación, la “presión por el éxito” impulsa a padres de familia a tener a sus hijos en jornadas escolares y extracurriculares que rebalsan las 40 horas a la semana y los expertos han empezado a hacer una correlación al respecto.

Sin embargo, siempre se han asociado los cuadros depresivos con edades que van desde la adolescencia hasta la adultez mayor. ¿Pero en niños? Para la académica Tamara Fuster, de la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional (UNA), “la depresión puede suceder en todas las etapas de la vida, lo que ocurre es que va a tener manifestaciones distintas, según la etapa en la que nos encontremos”.

Una de las diferencias más marcadas es que sus síntomas no se reflejen de manera tan directa con la tristeza, sino más bien con actos de irritación. “Son chiquillos que, de repente, van a tener rabietas fuertes o que van a explotar por cualquier cosa”, expresó Fuster.

Otra sintomatología a la que deben prestar atención los padres o responsables del niño o niña es a cambios repentinos en el comportamiento, que les lleve a no disfrutar de las mismas actividades que antes les llamaban la atención.

Al tratarse de personas que por su edad son más dadas al juego, una forma posible de identificar dichos cambios es cuando ya no les atrae la misma actividad, suelen estar faltos de energía y sin deseo de socializar con otros niños de su misma edad y que tiendan más bien al aislamiento.

Otro factor está relacionado con cambios fisiológicos que evidencien patrones alterados del sueño o de la alimentación. Por ejemplo, si la persona menor de edad duerme en exceso o muy poco.

Diferencias conceptuales

La depresión en niños tiene una característica que la diferencia de este tipo de afecciones en otros grupos etarios: la posibilidad de comunicar emociones. “Los adultos tienen más capacidad de expresar lo que sienten, tienen un desarrollo del lenguaje diferente, incluso una comprensión de sus propias emociones muy distinta con respecto a un niño”, explicó Fuster.

Sin embargo, la especialista también señaló que los padres de familia deben identificar cuándo se podría estar ante un sentimiento de tristeza y un cuadro depresivo.

“La tristeza es una emoción básica que experimentamos todas las personas y que hasta cierto punto es normal o hasta adaptativa. Uno puede sentirse triste ante una pérdida, de un ser querido, de algún espacio o de una actividad”. Para el caso de los niños, un ejemplo sería la pérdida de una mascota, que los lleve a un estado de desánimo y melancolía.

La diferencia radica en que este tipo de sentimientos suelen ser pasajeros y no extenderse más allá de dos semanas. Trascurrido ese tiempo, y si el niño o niña tienen manifestaciones recurrentes de enojo, irritabilidad o falta de energía, podría pensarse en el desarrollo de un posible cuadro de depresión.

Las causas de una depresión en edad infantil son diversas, de acuerdo con la experta. Se dan a partir de predisposiciones genéticas o de situaciones propias de la crianza, donde no se crea un vínculo de seguridad entre la persona menor de edad y sus padres de familia. En un entorno social donde tanto la mamá como el papá deben salir a trabajar, fortalecer ese lazo emocional se vuelve indispensable.

“La depresión se puede mantener también por lo que llamamos distorsiones cognitivas, que son los pensamientos que podemos tener y donde vemos las cosas como blanco y negro, nada más. Entonces, si yo no soy bueno en tal materia o en esta labor, siento que no soy bueno para ninguna otra cosa”, detalló Tamara Fuster.

La presión académica, cargas y horarios extenuantes y factores internos en las escuelas relacionados con acoso o bullying son otros factores que pueden propiciar este tipo de situaciones. En cuanto al uso de tecnologías y redes sociales en niños, Fuster es parte de la premisa de que el tema se mantiene en estudio, “aunque hay diagnósticos que sí hacen una relación, no se sabe aún a ciencia cierta si se debe a su uso o porque es un elemento que limita o frena su capacidad de socialización”.

Los factores externos también ejercen presión. Una creciente inseguridad ciudadana limita los espacios públicos donde niños y niñas pueden desarrollarse. También, si tiene acceso a contenidos violentos relacionados con homicidios y sicariatos que se han incrementado en el país y que pueden afectar su estabilidad emocional.

¿Qué hacer?

La académica Tamara Fuster dio algunas recomendaciones a padres de familia para que puedan tomar cartas en el asunto, si algunos de estos síntomas se presentan. Una de ellas, es dejarlos expresar sus emociones sin juzgarlos ni regañarlos de entrada. Es importante además manifestarles afecto mediante el contacto físico, por medio de abrazos o chineos.

Por otra parte, se debe tener más paciencia y entender qué les está afectando cuando se presentan actitudes de irritabilidad.

Los padres deben considerar el respeto a las horas de sueños adecuado y a una alimentación balanceada. Aplicar rutinas relajantes antes de dormir, contarles cuentos, bañarse con agua tibia y practicar alguna actividad física que les guste pueden contribuir a relajar la carga.

“Se ha demostrado que el tiempo de contacto con la naturaleza ayuda ante estados de ansiedad o depresión, por lo que organizar paseos familiares les ayuda a los niños”, indicó Fuster.

Sobre el momento en que se debe acudir a terapia profesional, la experta de la UNA indicó que esto va de la mano con la extensión de los síntomas en el tiempo o su agravamiento. “Por supuesto si el niño empieza a hablar de situaciones relacionadas con la muerte, de no querer ser un peso para su familia, si regala sus cosas o se autolesionan, se deben tomar acciones inmediatas para un abordaje profesional”, manifestó. 

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