Enfermedades olvidadas y desatendidas: riesgo sanitario vigente
"Con el 5% de la biodiversidad mundial, Costa Rica es un laboratorio natural ideal para investigar estos agentes, a menudo con acceso a más muestras animales que humanas", mencionó la veterinaria de la UNA Gaby Dolz.
Elaborado por: Johnny Núñez Z./Periodista-O.C-UNA
Los cambios ambientales y climáticos, la movilidad humana y la globalización, sumados al debilitamiento de algunos programas de control, están creando condiciones propicias para la aparición y reaparición de enfermedades, muchas de ellas de origen zoonótico, es decir, transmitidas entre animales y personas. Así lo explicó Gaby Dolz, coordinadora del Laboratorio de Zoonosis y Entomología de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (UNA), en el marco del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas.
La especialista desarrolló la charla magistral “Enfermedades olvidadas, amenazas reales: investigaciones veterinarias desde la biodiversidad de Costa Rica”, organizada por el Posgrado Regional en Ciencias Veterinarias (PCVET).
Dolz destacó que la biodiversidad de Costa Rica puede actuar como reservorio de agentes infecciosos, lo que hace fundamental la investigación veterinaria para comprender, prevenir y controlar estas enfermedades. En este contexto, subrayó la importancia del enfoque “Una Salud”, que integra la salud humana, animal y ambiental. “Con cerca del 5% de la biodiversidad mundial, el país se posiciona como un laboratorio natural privilegiado para el estudio de estos agentes, con un acceso frecuente a más muestras animales que humanas", señaló Dolz.
Riesgo para las personas
Entre los hallazgos, mencionó rickettsiales como Ehrlichia canis: en perros se ha reportado seroprevalencia cercana al 30%, aunque la infección activa (ADN) ronda el 3%. En donantes de sangre humana, un estudio encontró 3.6% de positividad por pruebas moleculares y 35% por serología, lo que plantea riesgos en personas inmunosuprimidas. “Las rickettsiosis pueden ser graves o fatales si no se diagnostican a tiempo, por lo que se requieren pruebas más específicas, incluidos desarrollos con antígenos recombinantes para mejorar la detección de Rickettsia rickettsii y Rickettsia typhi”, dijo Dolz.
Sobre la estomatitis vesicular, explicó que este virus causa lesiones tipo ampolla en bovinos, equinos y suinos y puede confundirse con enfermedades de alto impacto sanitario como la fiebre aftosa. En humanos suele producir un cuadro tipo gripe y, raramente, complicaciones neurológicas. Estudios en Poás y Tilarán detectaron anticuerpos en 40% y 26% de personas, respectivamente, y con mayor frecuencia en quienes tenían contacto directo con ganado.
En primates, investigaciones detectaron ADN de virus como encefalitis equina venezolana, Nilo Occidental y dengue (serotipos 2, 3 y 4), además de parásitos de malaria (Plasmodium falciparum y P. vivax) en monos de vida libre sin signos clínicos. En cautiverio se identificó ADN de Plasmodium brasilianum/P. malariae; la misma secuencia se halló en una paciente humana tras transfusiones, lo que refuerza la vigilancia de una especie considerada erradicada desde los años 50.
La psitacosis: ocasionada por una bacteria intracelular (Chlamydia psittaci) de difícil diagnóstico, transmitida por aves mediante secreciones y heces, se describió en más de 400 especies, incluidas algunas como mascotas (cockatieles, palomas y canarios). En humanos puede causar neumonía, y en casos menos frecuentes, complicaciones como endocarditis o encefalitis; al inicio los síntomas pueden parecer inespecíficos. “En 2014, un adulto mayor se infectó por sus cockatieles y gracias al reconocimiento clínico oportuno – basado en el contacto con aves y la valoración de un médico familiarizado con la enfermedad- fue determinante para su manejo”, subrayó la experta. También hay positividad en varias especies animales evaluadas en Costa Rica.
Paragonimiasis (Duquela Pulmonar): zoonosis alimentaria causada por trematodos (Paragonimus mexicanus, P. caliensis). La infección se produce al consumir cangrejos o camarones de río crudos o mal cocidos. Históricamente subdiagnosticada (28 casos reportados desde 1968). En un estudio del año 2000, 23 de 100 niños en Talamanca estaban infectados por consumir cangrejos crudos. Asimismo, con los hallazgos de campo en cangrejos (12.6% cangrejos positivos), se capacitó a funcionarios de 85 EBAIS y líderes comunales.
Enfermedad de Chagas (Tripanosomiasis): causada por el protozoario Trypanosoma cruzi, transmitido por chinches triatóminos (chinches besuconas). Un estudio en Getsemaní reveló un 7% de perros con anticuerpos y chinches infectados en el 55% de las viviendas muestreadas, incluidos dormitorios.
Leishmaniasis:protozoario transmitido por flebótomos (insectos mucho más pequeños que los mosquitos comunes. A veces casi del tamaño de una cabeza de alfiler, los cuales se ven como una mosca diminuta, peluda, de vuelo corto y silencioso; sin embargo, muchas personas ni los notan cuando son picadas). Reservorio: perezoso de dos dedos (sospechoso).
Leishmaniasis cutánea ("papalomoyo"): producida por L. panamensis, L. brasilensis y L. guyanensis, la cual causa lesiones cutáneas indoloras. Se reportaron 12,853 casos humanos en 10 años en Costa Rica. Leishmaniasis visceral: causada por Leishmania infantum, afecta órganos internos y es potencialmente fatal. El primer caso en un niño se reportó en 1999. Lutzomyia longipalpis: esta se asocia principalmente a Leishmania infantum / leishmaniasis visceral.