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Aguas termales son ricas en: Sodio, potasio, bicarbonato y cloro, minerales que mejoran o alivian estas enfermedades.

ADIFORT celebra el quinto aniversario de la designación de La Fortuna como “Capital Termal de Costa Rica”.

Durante este mes, la Asociación de Desarrollo Integral de La Fortuna (ADIFORT) celebra el quinto aniversario de la designación de La Fortuna como “La Capital Termal de Costa Rica”. Por ello, impulsa el destino no sólo como un atractivo turístico de clase mundial, sino como un centro natural de salud, relajación y bienestar integral para nacionales y extranjeros.

Las aguas termominerales de La Fortuna, emanadas del volcán Arenal, cuentan con una rica composición de minerales volcánicos como hierro, magnesio, sulfato, potasio, bicarbonato y sodio, alcanzando temperaturas que oscilan entre los 30 °C y los 50 °C. Esta combinación única convierte a la zona en un enclave privilegiado para la geomedicina y la hidrología médica.

El Dr. Martín Zumbado Zumbado, médico cirujano y especialista en medicina deportiva con conocimientos en hidrología médica, destaca que la inmersión en estas aguas actúa como una terapia complementaria con impacto directo en la prevención y alivio de diversas dolencias fisiológicas, inmunológicas, bioquímicas y psicológicas.

“Las aguas termales de La Fortuna se caracterizan por tener distintos minerales, lo que reduce los síntomas como el dolor de las articulaciones en pacientes con osteoartritis.  Además, trae grandes beneficios para enfermedades respiratorios, digestivas y dermatológicas como la psoriasis y el vitíligo”, asegura el médico.

Para maximizar sus beneficios, el especialista recomienda la técnica del "baño de contraste", es decir, permanecer 15 minutos en el agua termal seguidos de 3 minutos en agua fría, repitiendo el ciclo durante una hora y media, siempre manteniendo una adecuada hidratación.

“Sus temperaturas van de los 35 hasta los 40 grados, lo que permiten la apertura de las arterias, lo que hace que lleguen más nutrientes a los cartílagos, músculos y articulaciones”, explica el también cirujano.

Uno de los turistas que frecuenta el uso de esta terapia es Luis Campos, vecino de Ciudad Quesada y a quien encontramos dentro de una de las 200 piscinas que se ubican en la zona.

“Me gustan mucho porque son aguas naturales, me quitan el estrés y cuando llego a la casa me siento como nuevo”, manifiesta.

Ciencia e impacto socioeconómico

La relevancia científica del recurso termal de la zona quedó plasmada en el reciente libro publicado por la Universidad de Costa Rica (UCR, 2026), “Las aguas minerales y termales de Costa Rica”.

Elaborado por 16 profesionales en geología, geotermia, química y ciencias médicas, el estudio confirma la variedad química de las fuentes de La Fortuna (cloruradas, bicarbonatadas y cloruro-sulfatadas) y proyecta a Costa Rica como una potencial meca mundial del termalismo integrado a la salud humana.

Más allá de la salud, el recurso térmico constituye el motor socioeconómico del distrito.

“Ser la Capital Termal de Costa Rica nos permite posicionar este distrito turístico para mejorar la salud y el bienestar de los visitantes. Al mismo tiempo, genera estabilidad económica y social al beneficiar directamente a miles de emprendimientos locales. Desde la Asociación de Desarrollo trabajamos para que cada persona se siente segura al visitar la zona”, finaliza Anadis Huertas, presidenta de Junta Directiva de ADIFORT.

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