En octubre, los cielos del Pacífico Central vuelven a llenarse de rojo, amarillo y azul con el inicio de una nueva temporada de cortejo y anidación de la lapa roja (Ara macao). Este año, Punta Leona Beach Club & Nature Resort suma tres nidos artificiales a su programa de conservación, para alcanzar un total de 11 estructuras equipadas con cámaras internas que contribuyen a crear condiciones favorables para su reproducción y permiten dar seguimiento a las distintas etapas de anidación.
Las lapas viven en libertad, sin cautiverio ni manipulación, y el monitoreo busca conocer mejor su comportamiento sin interferir en su ciclo natural.
Tres nuevos nidos para conocer mejor su reproducción
Con el apoyo del Grupo INS, el programa suma tres nidos artificiales para la temporada 2026, con lo que alcanza un total de 11. Las cámaras instaladas en su interior permitirán observar la temporada de cortejo que se desarrolla entre octubre y diciembre. Luego vendrá la puesta de huevos, la incubación, el nacimiento de los pichones y el momento en que abandonan el nido. Los primeros huevos y pichones se podrán ver entre diciembre y enero 2027.
El seguimiento también permitirá registrar cuántos huevos se ponen en cada nido, observar la supervivencia de los pichones y documentar cómo se desarrolla el proceso ante la presencia de depredadores naturales. Estos datos ayudan a conocer mejor a la especie y a dar seguimiento a los resultados de las acciones de conservación, sin alterar el comportamiento de las aves.
“Cuando iniciamos este proyecto hace 36 años, el estudio de los nidos naturales nos ayudó mucho para la futura construcción de nidos artificiales. Para proteger a esta especie realizamos un importante trabajo con Punta Leona para involucrar a personas de la zona. Al principio empezamos en un taller en Punta Leona construyendo nidos de madera, plástico y otros materiales. Algunas de las personas que luego se sumaron a la construcción de nidos eran cazadores furtivos conocidos como ‘laperos’. Hoy, con mucha sabiduría, son los encargados de construir los nidos artificiales, siendo esto un excelente ejemplo del manejo del hábitat”, comenta el Dr. Christopher Vaughan, biólogo y coordinador del proyecto de lapas rojas en Punta Leona.
Los 11 nidos artificiales están identificados con los nombres Guanacaste, Guayabón, Wisconsin, Ceibo Bajo, Ceibo Alto, Pochote, Panamá, Camíbar, Espavel, Guayacán y Alfa.
Quienes quieran conocer lo que ocurre dentro de los nidos pueden hacerlo desde cualquier lugar a través de lapasrojaspuntaleona.com, donde se transmite en vivo parte de este proceso. La iniciativa también permite acercar la experiencia a estudiantes, centros educativos y personas interesadas en la naturaleza.
“No solo somos un destino turístico, sino un pionero incansable del turismo con enfoque regenerativo. Como guardianes de la lapa roja y promotores activos de la restauración ambiental, nuestro trabajo diario busca ir más allá de la sostenibilidad: buscamos dejar el entorno y el territorio mejor de lo que los encontramos, demostrando que el desarrollo humano y la prosperidad de la vida silvestre pueden y deben caminar de la mano”, dijo Gerald Jiménez, Gerente de Relaciones Corporativas de Punta Leona.
De perseguir a las lapas a convertirse en sus protectores
La protección de la especie también implicó involucrar a las personas de la zona. Al inicio del proyecto, antiguos cazadores furtivos, conocidos como “laperos”, fueron invitados a participar en los esfuerzos de conservación. Algunos de ellos, que antes extraían las aves de su entorno, hoy ayudan a construir los primeros nidos artificiales.
Los estudios y aprendizaje durante los primeros años del proyecto fueron claves para determinar que los nidos artificiales deben colocarse en árboles con una altura de entre 15 y 20 metros. Cada nido mide 1 metro de altura y 50 centímetros de diámetro. Su diseño está compuesto por fibra de vidrio y presenta una cavidad que simula la de los árboles para que las lapas ingresen a anidar.
Dentro del nido se coloca una capa de sustrato que se compone de trozos de madera para generar un mejor ambiente para la anidación de las lapas. Además de la instalación de cámaras de video que permiten el monitoreo de las aves.
Recuperar el bosque para proteger a la lapa roja
Hace más de tres décadas, los estudios del Dr. Christopher Vaughan junto a sus estudiantes alertaron sobre el riesgo que enfrentaba la lapa roja. Ante esta situación, una de las primeras acciones fue proteger su hábitat y crear viveros con especies nativas para reforestar la región con el fin de contar con árboles para la anidación y fuentes de alimento a mediano y largo plazo.
A principios de la década de los noventa se contabilizaban cerca de 215 aves, mientras que los monitoreos actuales en la zona se acercan a las 800, según los datos del programa. La presencia de la lapa roja se ha cuadruplicado y también se registra en comunidades como Esparza, Orotina, San Mateo, Acosta, La Cangreja y Parrita.
Punta Leona Beach Club & Nature Resort invita al público a conocer el proyecto y observar las lapas en libertad durante la temporada de anidación. También hace un llamado a más empresas a sumarse a las iniciativas de conservación, como lo ha hecho el Grupo INS.
El período de anidación de lapas se extiende hasta junio. Los primeros nacimientos se esperan para principios de 2027, cuando comenzará una nueva etapa de seguimiento para observar el desarrollo de los pichones y su salida del nido.
Árboles en los que suele anidar la lapa roja
Ceiba, Gallinazo y Javillo.
Dieta y alimentación (semillas)
Ceiba, Gallinazo, Javillo, Palma Real. Ojoche, Espavel, Teca y Almendro de Playa.
Comportamiento de nidos artificiales monitoreados con cámaras en Punta Leona en los últimos 3 años: