Un amor de temporada que trascendió su tiempo y permanece en la memoria
La artista liberiana Ana Eugenia Arata lleva a Puebla, México, una obra que dialoga con la canción de Héctor Zúñiga Rovira y con el paisaje afectivo de Guanacaste. Amor de temporada se convierte así en un encuentro entre pintura, música, paisaje, memoria e identidad.
Periódico Mensaje
Hay obras que representan un lugar y hay otras que consiguen algo más profundo: hacer que un lugar vuelva a nosotros. Ese es uno de los caminos que propone Amor de temporada, obra de la artista liberiana Ana Eugenia Arata, quien llevará su creación hasta Puebla, México, como parte de la exposición internacional El arte de encontrarnos. La muestra reunirá a 20 artistas costarricenses en San Pedro Museo de Arte, ubicado en el Centro Histórico de Puebla, y permanecerá abierta del 23 de octubre al 22 de noviembre de 2026.
Para Ana Eugenia Arata, este viaje tiene una dimensión que trasciende la participación en una exposición internacional. Su obra lleva consigo una sensibilidad profundamente vinculada con Guanacaste, sus paisajes, sus sonidos y su memoria cotidiana.
Una obra que evoca más que un paisaje
Amor de temporada es una obra de lenguaje abstracto-figurativo en la que elementos reconocibles como la luna, la vegetación, el agua y el horizonte se transforman mediante el color, el gesto y el movimiento de la pincelada.
Los azules, verdes, amarillos y ocres construyen una atmósfera en la que el paisaje aparece no como una representación literal, sino como una experiencia. Las formas vegetales aportan movimiento y vitalidad, mientras la presencia de la luna introduce una dimensión nocturna e íntima.
En particular, la obra puede establecer un diálogo con Playas del Coco, no solamente como destino, sino como un lugar vivido y recordado: escenario de encuentros, historias, afectos y experiencias que permanecen en la memoria.
Cuando una pintura se encuentra con una canción
La coincidencia no es solamente nominal. La historia que narra la canción comienza precisamente en esa playa, donde un encuentro de verano se convierte, con el paso del tiempo, en recuerdo.
Desde ahí se establece un puente entre dos lenguajes artísticos distintos —la pintura y la música— y entre dos formas de construir memoria. Una canción puede devolvernos a un lugar. Una pintura también puede hacerlo.
El título Amor de temporada puede evocar aquello que nace y parece terminar con una época, un viaje o un encuentro. La memoria, sin embargo, funciona de otra manera. Guarda aquello que el tiempo no necesariamente consigue borrar: una canción, un paisaje, una mirada, una historia.
Por eso, en la obra de Arata, la temporada puede terminar, pero la experiencia permanece.
Una mirada desde la memoria cultural de Guanacaste
Esta lectura de Amor de temporada parte de la mirada de Nuria Cuadra Clachar, gestora cultural y asociada de la Asociación para la Cultura de Liberia (ACL) desde hace más de 30 años. Su trayectoria en la promoción de la cultura guanacasteca —que incluye varias presidencias de la organización y su actual vicepresidencia— permite acercarse a la obra desde una perspectiva que va más allá de lo visual: desde el territorio, la memoria y las experiencias que construyen identidad.
Desde esta mirada curatorial, la obra establece un diálogo entre arte, música, paisaje, memoria e identidad. Una obra no siempre necesita representar literalmente un lugar para hacerlo presente; a veces basta con despertar aquello que llevamos dentro.
Porque la cultura también se construye en la vida cotidiana: en las canciones que escuchamos, los lugares que habitamos, las historias que contamos y los recuerdos que compartimos. Desde esta perspectiva, Guanacaste no aparece solamente como territorio geográfico. Aparece como experiencia, sentimiento y memoria.
De Liberia a Puebla: una iniciativa que cruza fronteras
El proyecto El arte de encontrarnos surge a partir de una invitación que recibió Susana Rubinstein para llevar a Puebla, México, a un grupo de artistas costarricenses. A partir de esta invitación, Rubinstein creó y gestionó la iniciativa desde Costa Rica, a través de ConvocArte Innovación Artística, y extendió la invitación a artistas nacionales para formar parte de esta experiencia de intercambio cultural internacional.
Como parte de este proyecto, la artista liberiana Ana Eugenia Arata llevará a Puebla su obra Amor de temporada, una creación que dialoga con el paisaje afectivo de Guanacaste, la canción de Héctor Zúñiga Rovira y la memoria cultural de la región. También forman parte de la exposición las artistas vinculadas con Liberia Dora Zablah Cuadra y Rebeca Alvarado Soto.
La muestra reunirá a 20 artistas costarricenses en San Pedro Museo de Arte, en el Centro Histórico de Puebla, del 23 de octubre al 22 de noviembre de 2026. La exposición representa una oportunidad para que distintas propuestas artísticas costarricenses encuentren nuevos públicos y espacios de diálogo fuera del país.
Así, el recorrido de Ana Eugenia Arata conecta dos dimensiones: su vínculo con Liberia y Guanacaste, presente en la lectura de su obra, y su participación en una exposición internacional hecha posible por una iniciativa de gestión cultural desarrollada desde Costa Rica.
Cuando el arte lleva consigo un lugar
Hay algo simbólico en que una obra que puede leerse en diálogo con el imaginario de Playas del Coco viaje ahora hasta Puebla. Porque el arte no solamente cruza fronteras para mostrar lo que somos. También las cruza para contar de dónde venimos.
Para Cuadra Clachar, Ana Eugenia Arata llevará a México una obra que puede ser contemplada desde múltiples perspectivas, pero que para Guanacaste posee una resonancia especial: la posibilidad de reconocer que nuestros paisajes, nuestras canciones, nuestras experiencias cotidianas y nuestros amores también forman parte de nuestra memoria cultural.
Amor de temporada cruza fronteras sin dejar atrás su origen. Desde Liberia hasta Puebla viajará una pintura, pero también una manera de mirar, sentir y recordar Guanacaste.
La pintura deja de ser únicamente una imagen para convertirse en un territorio de encuentro entre arte, música, paisaje, memoria e identidad. Nuria Cuadra Clachar Texto curatorial, 2026