¿Puede la cirugía aliviar el dolor y los problemas de la articulación sacroilíaca?
La cirugía suele considerarse cuando el dolor ha persistido durante más de seis meses y no ha mejorado con tratamientos no quirúrgicos.
Grant Mallory, M.D., Neurocirugía, Sistema de Salud de Mayo Clinic, Eau Claire y La Crosse, Wisconsin.
La articulación sacroilíaca (SI) se encuentra entre la base de la columna vertebral (el sacro) y la pelvis. Es una de las articulaciones de carga más grandes del cuerpo y ayuda a transferir la fuerza de la parte superior del cuerpo hacia las piernas durante actividades como estar de pie, caminar y levantar peso. La artritis o el movimiento excesivo de la articulación pueden provocar dolor significativo en la parte baja de la espalda, las caderas o los glúteos, que a veces se irradia hacia las piernas.
La cirugía puede ayudar a aliviar el dolor de la articulación SI, pero normalmente solo se considera después de que se haya confirmado el diagnóstico y cuando los tratamientos no quirúrgicos no han funcionado. Dado que el dolor de espalda puede tener muchos orígenes, identificar la verdadera causa es fundamental antes de plantear una cirugía. Cuando el dolor persiste o afecta a la vida diaria, evaluar la articulación sacroilíaca como posible causa puede ayudar a identificar opciones de tratamiento más eficaces.
Tratamiento de la articulación sacroilíaca
La articulación sacroilíaca (SI) se encuentra entre la base de la columna vertebral (el sacro) y la pelvis. El dolor de la articulación SI puede parecerse mucho a afecciones que afectan a la columna vertebral o a las caderas, lo que dificulta el diagnóstico. Las investigaciones sugieren que entre un 15% y un 30% de las personas con dolor lumbar crónico pueden tener dolor originado en la articulación SI. Algunas personas conviven con los síntomas durante años o incluso se someten a otros procedimientos antes de que la articulación SI sea identificada correctamente como el origen del problema.
El diagnóstico suele comenzar con pruebas de imagen para descartar otras causas, como infecciones o tumores. Sin embargo, las pruebas de imagen por sí solas no son suficientes. Una exploración física que someta la articulación a estrés, seguida de una inyección diagnóstica en la articulación SI, ayuda a confirmar si realmente es la responsable del dolor. Si una inyección reduce significativamente el dolor, se confirma que la articulación SI es la causa.
La cirugía no es el primer paso en el tratamiento del dolor de la articulación SI. La mayoría de las personas comienzan con tratamientos conservadores, incluidos medicamentos antiinflamatorios, fisioterapia o infiltraciones terapéuticas. Estos enfoques tienen como objetivo reducir la inflamación, mejorar la estabilidad de la articulación y aliviar el dolor sin recurrir a la cirugía.
La fisioterapia puede ayudar a fortalecer los músculos de soporte, mientras que las infiltraciones pueden proporcionar alivio temporal, a veces durante varias semanas o meses, aunque los síntomas pueden reaparecer. La cirugía suele considerarse cuando el dolor ha persistido durante más de seis meses y no ha mejorado con tratamientos no quirúrgicos.
Las personas con dolor confirmado en la articulación SI que no encuentran alivio mediante tratamientos conservadores pueden ser candidatas a cirugía. Algunas afecciones, como la artritis inflamatoria generalizada o problemas médicos graves que hacen que la anestesia no sea segura, pueden contraindicar la cirugía. Fumar también puede interferir en la consolidación ósea y afectar a los resultados quirúrgicos.
La moderna cirugía de la articulación sacroilíaca suele ser mínimamente invasiva. A través de una pequeña incisión cerca de la cadera, los cirujanos colocan implantes a través de la articulación para estabilizarla. Los implantes son relativamente pequeños y se asemejan a tornillos, con superficies especializadas diseñadas para favorecer el crecimiento óseo. Con el tiempo, el hueso crece a través de la articulación, lo que ayuda a crear una estabilidad duradera y a reducir el movimiento doloroso. El procedimiento suele durar menos de una hora, y algunos pacientes pueden volver a casa el mismo día.
La mayoría de las personas tienen restricciones de actividad durante aproximadamente seis semanas después de la cirugía. El alivio del dolor puede notarse pronto, especialmente cuando la causa era el movimiento excesivo de la articulación, mientras que el dolor relacionado con la artritis puede mejorar de forma más gradual. A los seis meses, alrededor del 80% de los pacientes informa de una mejora en la calidad de vida y el dolor. Los estudios muestran que estas mejoras pueden durar años.
Si le han dicho que no se puede hacer nada para el dolor lumbar crónico, no pierda la esperanza. Para algunas personas, el dolor de la articulación SI puede ser la causa, y existen tratamientos eficaces disponibles, incluida la cirugía.