El riesgo no termina cuando se acaba el producto: Colegio de Químicos llama a manejar correctamente los envases que contuvieron sustancias químicas
Especialistas advierten que el riesgo asociado a algunos productos químicos puede permanecer incluso después de utilizar su contenido.
Colegio de Químicos de Costa Rica brinda recomendaciones para reducir riesgos para la salud y el ambiente.
Periódico Mensaje
Muchas personas consideran que el riesgo asociado a un producto químico termina una vez que se utiliza su contenido. Sin embargo, el Colegio de Químicos de Costa Rica advierte que un recipiente aparentemente vacío puede conservar residuos, vapores o impregnaciones capaces de representar riesgos para las personas y el ambiente.
De acuerdo con la química Priscilla Benavides Pérez, vocera del Colegio, prácticas cotidianas como desechar envases junto con la basura ordinaria, reutilizarlos para almacenar agua, alimentos o combustibles, verter sobrantes por el drenaje o mezclar productos incompatibles pueden generar consecuencias que muchas veces pasan desapercibidas.
“Desde el punto de vista químico, un envase contaminado nunca debería asumirse como inocuo solo porque ya está vacío”, explicó Benavides.
La especialista señaló que cuando recipientes que contuvieron sustancias como cloro, solventes, pesticidas, ácidos, combustibles o pinturas se desechan incorrectamente, pueden generar reacciones, liberación de gases irritantes o tóxicos, incendios, contaminación cruzada o exposición directa para quienes manipulan los residuos.
Además, la mala manipulación puede afectar a trabajadores de recolección, personal de limpieza, familias, niños, mascotas y comunidades cercanas. Los efectos pueden ir desde irritación en piel, ojos y vías respiratorias hasta intoxicaciones, quemaduras químicas, alergias, náuseas, mareos y dificultad respiratoria.
La preocupación también se extiende al ambiente. Cuando residuos químicos llegan a alcantarillas, suelos, quebradas o ríos, pueden alterar la calidad del agua, afectar organismos vivos, contaminar pozos o generar vapores peligrosos en espacios cerrados.
Otro aspecto que preocupa a los profesionales en química es la práctica de enterrar o abandonar recipientes que conservaron residuos químicos. Según explicó Benavides, el tiempo no neutraliza automáticamente estos residuos. Un envase enterrado puede corroerse, romperse, liberar vapores o lixiviados y contaminar el suelo o el agua subterránea, incluso meses o años después.
“Enterrar, esconder o abandonar un residuo químico no elimina el riesgo; solo lo traslada en el tiempo y en el espacio”, indicó.
Ante este panorama, el Colegio de Químicos comparte una serie de recomendaciones para reducir riesgos en hogares y empresas.
Recomendaciones para un manejo seguro de los envases
Ante esta situación, el Colegio de Químicos recomienda identificar la sustancia que contenía el envase y seguir las indicaciones de la etiqueta cuando estén disponibles. Asimismo, aconseja utilizar los programas de reciclaje o recolección existentes cuando corresponda.
En los hogares, cuando se trate de envases de productos como pesticidas, solventes, pinturas, combustibles o productos industriales, lo recomendable es consultar con la municipalidad, centros de acopio autorizados o programas de recolección específicos cuando existan.
Como regla general, cuando las etiquetas incluyan pictogramas asociados a productos corrosivos, inflamables o tóxicos, debe asumirse que se trata de productos químicos peligrosos y que requieren una gestión adecuada.
En el caso de productos agrícolas, existen programas especializados para la recuperación de envases de agroquímicos una vez que han sido correctamente descontaminados según los procedimientos establecidos. Además, algunos distribuidores reciben envases vacíos para su disposición adecuada.
Para las empresas, estos envases deben gestionarse mediante gestores autorizados para residuos peligrosos, conforme a la normativa costarricense.
Si existe duda sobre el riesgo del recipiente, es preferible consultar antes de desecharlo que asumir que no representa peligro.
La prevención también comienza con hábitos sencillos. El Colegio recomienda mantener los productos químicos en sus envases originales, leer las etiquetas antes de utilizarlos y antes de desechar los recipientes, evitar mezclar residuos químicos diferentes y no verter sobrantes de pinturas, solventes, aceites, pesticidas o productos corrosivos en alcantarillas, caños, ríos o lotes baldíos.
Asimismo, aconseja no quemar ni enterrar envases químicos, no reutilizar recipientes que hayan contenido sustancias peligrosas y mantener estos productos fuera del alcance de niños y mascotas.
“Muchas veces pensamos que el riesgo termina cuando dejamos de utilizar el producto, pero en realidad la responsabilidad continúa hasta que el residuo se gestiona correctamente”, asegura Benavides.
Un envase aparentemente vacío puede convertirse en una fuente de contaminación o en una emergencia si se manipula de forma incorrecta. Por eso, la mejor práctica es actuar con el mismo cuidado al desechar un químico que el que tuvimos al utilizarlo.
“La gestión responsable de los residuos químicos no es solo un requisito legal; es una medida de protección para las familias, los trabajadores, las comunidades y los recursos naturales. Una decisión correcta hoy puede evitar una contaminación o un accidente que afecte a muchas personas en el futuro”, concluyó Priscilla Benavides Pérez, vocera del Colegio de Químicos de Costa Rica.