Publicidad
Publicidad
Conferencia: Mario Azael Reza, director de ACTEM, México, durante la conferencia “Del Manantial al Destino: ¿Cómo se construye una ruta termal?”, realizada en el marco de Termatalia 2026.

El estudio de las aguas del territorio es el punto de partida para conocer su potencial y desarrollar un producto turístico termal.

Integrar prestadores de servicios, comunidad, cultura e identidad local permite transformar el recurso natural en una experiencia capaz de generar mayor desarrollo económico sostenible en el destino.

¿Cómo pasar de tener un manantial de aguas termales a construir un destino turístico capaz de integrar bienestar, cultura, gastronomía, hospedaje y experiencias?

La respuesta va mucho más allá del agua. Así lo planteó Mario Azael Reza, director de ACTEM, México, durante la conferencia de prensa “Del Manantial al Destino: ¿Cómo se construye una ruta termal?”, realizada en el marco de Termatalia 2026, donde presentó el caso de Wellness Termal de Guanajuato como ejemplo de la evolución de un recurso natural hacia un producto turístico articulado.

El punto de partida explicó, debe ser conocer científicamente el agua disponible en el territorio: su origen, temperatura, composición y propiedades mineromedicinales. Esta información permite determinar cuáles usos pueden desarrollarse y cuáles beneficios pueden comunicarse responsablemente al visitante.

“¿Qué agua tenemos? ¿Qué hace mi agua? ¿Qué propiedades mineromedicinales tiene? ¿Qué capacidades de temperatura tiene? ¿Cuál es el origen del agua?”, planteó Reza.

El especialista destacó que existen recursos termales con propiedades importantes que incluso pueden pasar inadvertidas si no se realizan los estudios correspondientes. De ahí la conveniencia de establecer alianzas con universidades y laboratorios para conocer exactamente las características del recurso antes de convertirlo en una experiencia turística.

Aguas termales: Las aguas termales pueden convertirse en el punto de partida de experiencias que integren bienestar, naturaleza, cultura y servicios turísticos en el destino.  Crédito de la foto Ecotermales con fines ilustrativos.

A partir de ese conocimiento puede comenzar una evolución: del manantial al balneario como espacio recreativo y social; posteriormente al spa o centro termal con nuevos servicios y, finalmente, hacia un producto más amplio que incorpore las tradiciones y la identidad del territorio.

El agua atrae, pero el destino construye la experiencia

Una ruta termal no se limita al establecimiento donde se encuentran las aguas. Restaurantes, hoteles, guías turísticos, operadores, atractivos naturales, gastronomía y experiencias culturales forman parte de una cadena de valor que puede ampliar la permanencia del visitante y distribuir los beneficios económicos en las comunidades.

“El agua es el atractivo turístico, es el atractivo principal. Sin embargo, el producto es la cadena de valor que se crea alrededor de esta misma”, señaló Reza.

En esa construcción también adquiere protagonismo la historia. Conocer cómo las aguas termales han formado parte de la vida de una comunidad, qué tradiciones se desarrollaron a su alrededor y qué significado han tenido durante generaciones aporta identidad y permite construir el storytelling del destino.

Pero esa historia no puede escribirse únicamente desde una oficina. Para Reza, uno de los errores más frecuentes al diseñar productos turísticos es hacerlo sin escuchar a quienes viven y trabajan en el territorio.

La comunidad tiene historias, conocimientos y experiencias que pueden enriquecer la ruta. A ello se suma la necesidad de incorporar desde las primeras etapas a operadores turísticos, agencias, receptivos y emisivos, además de definir aspectos esenciales como tiempos de traslado, capacidad, precios, comisiones y mercado meta.

Construir una ruta termal tampoco significa desarrollar un producto definitivo. Los destinos cambian y las necesidades del viajero también. Por eso, Reza resumió el proceso en una dinámica permanente: escuchar, diseñar, validar, probar y ajustar, para después volver a escuchar y comenzar nuevamente.

Del recurso al destino

Uno de los conceptos que sintetiza esta visión es que “el recurso no es el producto”. El agua termal constituye el recurso; la experiencia que se construye alrededor de ella es el producto, mientras que el destino es el ecosistema que hace posible integrar los diferentes componentes de la experiencia turística.

RECURSO → PRODUCTO → EXPERIENCIA → DESTINO

El agua es el recurso.
La experiencia es el producto.
El destino es el ecosistema que lo hace posible.

El reto para los destinos termales está, entonces, en mirar más allá del manantial. El agua constituye el recurso que origina la experiencia, pero alrededor de ella pueden encontrarse la cultura, la gastronomía, la naturaleza, el bienestar y las historias de una comunidad.

Presentación: “El recurso no es el producto”: el agua termal es el recurso, la experiencia es el producto y el destino es el ecosistema que hace posible su integración.

Convertir ese recurso en destino requiere conocimiento, planificación y trabajo conjunto. Porque una ruta termal no se construye únicamente siguiendo el recorrido del agua, sino conectando todo aquello que le da identidad al territorio.

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Recientes

Publicidad