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Con miles de millones de jugadores en el mundo y comunidades competitivas que convierten la práctica, la estrategia y la identidad en códigos culturales, el gaming está desbordando la pantalla para influir en entretenimiento, moda, deporte y experiencias.

Street Fighter es un ejemplo de esa evolución: una franquicia nacida en los arcades que hoy sigue convocando nuevas generaciones de jugadores y compitiendo en escenarios globales.

Durante décadas, elegir a Ryu, Chun-Li, Ken, Guile o Akuma nunca fue solamente escoger un personaje. Para millones de jugadores significó elegir habilidades, desarrollar una estrategia, leer al rival y aceptar que perder una partida también forma parte del camino para mejorar.

Ese lenguaje ya no pertenece únicamente a una subcultura. El videojuego se ha convertido en una de las formas de entretenimiento con mayor alcance global y, al mismo tiempo, en un espacio donde se construyen comunidades, identidades y rituales compartidos.

La dimensión ayuda a entender el fenómeno. Newzoo proyecta que el mercado global de videojuegos alcanzará US$213.9 mil millones en 2026 y una base de 3.70 mil millones de jugadores. Latinoamérica representaría US$9.3 mil millones, con un crecimiento anual estimado de 7.9%, por encima del crecimiento global proyectado de 6.1%.

Las cifras también muestran que hablar de “gamers” como un nicho resulta cada vez menos preciso. LEVVVEL, con base en datos de Newzoo, reportó 3.57 mil millones de jugadores al cierre de 2025, equivalentes al 61.5% de la población mundial conectada a internet. Más que una audiencia aislada, el gaming funciona hoy como un lenguaje cultural compartido entre generaciones, plataformas y territorios.

De la repetición a la maestría

En un escenario distinto, frente a un saco de entrenamiento o dentro de un ring, atletas de distintas generaciones aprendieron una lógica sorprendentemente similar: el talento puede abrir la puerta, pero la mejora llega con repetición, lectura del rival, disciplina y perseverancia.

Los juegos de pelea hacen visible esa conexión de una forma particular. No basta con conocer los controles: competir implica dominar tiempos, anticipar movimientos, construir una estrategia y volver a intentarlo después de cada derrota. Son códigos que explican por qué las fighting games han sostenido comunidades competitivas durante décadas.

Street Fighter ofrece una señal concreta de esa vigencia. Capcom informó en junio de 2026 que Street Fighter 6 superó los 7 millones de unidades vendidas globalmente. Un mes antes, su torneo en EVO Japan 2026 reunió 7,168 participantes y fue reconocido por Guinness World Records como el torneo más grande para un solo título de videojuego de pelea; el evento recibió cerca de 34,000 visitantes y jugadores de 71 países y regiones.

Cuando elegir un fighter dice algo de ti

Parte del atractivo histórico de Street Fighter está precisamente en la elección. Cada personaje tiene una personalidad, una forma de moverse y una manera distinta de enfrentar al oponente. La selección del fighter puede convertirse en una declaración de estilo de juego, afinidad e identidad.

Esa lógica también existe en los deportes de combate: cada atleta desarrolla su guardia, ritmo, técnica y forma de competir. El punto de encuentro no está únicamente en la estética del combate, sino en una mentalidad construida alrededor de entrenamiento, estrategia, adaptación y progreso.

Es en ese cruce cultural donde aparece Choice of Fighters, la colaboración de Everlast y Street Fighter™ desarrollada para Latinoamérica. Más que utilizar personajes de un videojuego sobre productos deportivos, la propuesta traslada códigos reconocibles del gaming —elección, entrenamiento, competencia y perseverancia— al terreno físico.

La colección incorpora personajes emblemáticos del universo Street Fighter™ en guantes de boxeo, guantes de MMA, vendas, sacos de entrenamiento, apparel, hoodies, bolsos, gorras y accesorios. El producto funciona así como una expresión tangible de una afinidad cultural que ya existía entre ambas comunidades.

“Choice of Fighters refleja cómo Everlast continúa evolucionando e innovando para conectar con nuevas generaciones. Encontramos en el gaming un territorio muy auténtico para llevar nuestro ADN más allá del ring, porque un atleta y un gamer comparten mucho más de lo que parece: ambos entrenan, desarrollan estrategias, aprenden de cada intento y saben que mejorar requiere disciplina y perseverancia. Esta colaboración nos permite unir esos dos mundos bajo una misma mentalidad”, comentó Daniela Naime, Regional Marketing Manager de Everlast Latinoamérica.

Del fandom digital a la cultura física

La permanencia de franquicias como Street Fighter también habla de un cambio más amplio en la industria: los videojuegos ya no viven únicamente dentro del título que los originó. Sus personajes, códigos visuales y comunidades circulan entre competencias, contenido, moda, música, coleccionables y experiencias presenciales. Para las marcas, la oportunidad no está simplemente en “entrar al gaming”, sino en encontrar una conexión cultural legítima con comunidades que reconocen rápidamente cuándo una colaboración tiene sentido.

En ese contexto, la colaboración funciona como un puente entre dos formas de entrenamiento. De un lado, la memoria muscular del jugador que repite una combinación hasta dominarla; del otro, la del atleta que perfecciona una técnica golpe tras golpe. Cambia el escenario, pero permanece una misma idea: mejorar requiere volver a intentarlo.

Choice of Fighters estará disponible a partir del 25 de septiembre de 2026 en Latinoamérica.

Dos leyendas. Una misma mentalidad. Una nueva generación de fighters.

La experiencia comienza aquí

Como parte del lanzamiento, Everlast presenta una experiencia digital interactiva donde los fanáticos podrán explorar la colaboración antes de descubrir la colección.

Vívela en: everlast.orangesoftco.com

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