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Imagen con fines ilustrativos tomada de nuestros archivos

El impacto de los desastres impulsa una gestión del riesgo centrada en la protección de la vida y los bienes.

Costa Rica enfrenta de manera permanente múltiples amenazas de origen natural y antrópico, cuyos impactos evidenciaron la necesidad de fortalecer una gestión del riesgo centrada en la protección de la vida. En este contexto, la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) en una actividad conjunta con la Dirección de Cambio Climático del MINAE, presentó el Plan Nacional de Gestión del Riesgo 2026–2030, una hoja de ruta construida con la participación de más de 400 actores de los sectores público y privado, que articula esfuerzos desde distintos ámbitos de competencia para salvaguardar a la población.

Este Plan no solo prepara al país para responder de manera oportuna ante emergencias, sino que prioriza la acción anticipada, orientada a evitar pérdidas humanas y reducir las condiciones de vulnerabilidad. En particular, busca proteger a las poblaciones más expuestas, mediante intervenciones coordinadas que integran políticas sociales, territoriales y económicas.

El Plan establece diez retos prioritarios que orientan la acción nacional en gestión del riesgo. Entre ellos destacan: la protección integral de las personas bajo un enfoque de protección social adaptativa; la articulación multinivel entre instituciones públicas, sector privado y comunidades, alineando la gestión del riesgo con agendas como el cambio climático; el fortalecimiento del conocimiento y la información para comprender y modelar mejor el riesgo; y la mejora de la resiliencia de la infraestructura pública y privada mediante decisiones financieras más informadas.

Asimismo, se promueven alianzas público-privadas para asegurar la continuidad de los servicios y las actividades productivas ante emergencias, reconociendo que la protección de la vida también depende de la estabilidad económica y social. El Plan impulsa, además, procesos de recuperación post desastre bajo el principio de “reconstruir mejor”, así como mecanismos de rendición de cuentas que permitan evidenciar, en el largo plazo, la reducción efectiva de la vulnerabilidad en el país.

Resultados del Plan anterior

Entre los principales logros del quinquenio 2021–2025 destacan la consolidación de oficinas municipales de gestión del riesgo en al menos 23 cantones del país, fortaleciendo la acción territorial y la respuesta local. Asimismo, el desarrollo de GeoSINIRUBE, en conjunto con el IMAS, ha permitido identificar hogares en zonas de amenaza y priorizar la inversión social con un enfoque preventivo. Se suma la incorporación de enfoques de género y derechos humanos en los protocolos de atención en albergues, garantizando condiciones más dignas y seguras para las personas afectadas.

En materia de protección financiera, las instituciones responsables de infraestructura pública han fortalecido sus mecanismos para construir obras más resilientes, reduciendo riesgos y protegiendo tanto la inversión como la vida de las personas.

Alejandro Picado, presidente de la CNE, indicó durante la presentación oficial del nuevo Plan, que la CNE reafirma que la gestión del riesgo es una prioridad nacional, basada en la corresponsabilidad entre el Estado, el sector privado y la sociedad, y establece la hoja de ruta, en los próximos cinco años, para reducción los riesgos y protección de la vida y los bienes.

Por su parte, Sandra Sosa Cárcamo, Representante Residente PNUD CR señaló que. "La adaptación al cambio climático y la gestión del riesgo de desastres no son agendas separadas; son desafíos profundamente interconectados que requieren una acción conjunta y coherente. El lanzamiento de las NDC 2025–2035, con énfasis en sus propuestas para la adaptación al cambio climático, y del Plan Nacional de Gestión del Riesgo 2026–2030 demuestra que Costa Rica avanza con visión integrada y fortalece su capacidad de anticiparse, responder y recuperarse ante emergencias. Desde el PNUD reafirmamos nuestro compromiso de seguir apoyando este esfuerzo nacional, que promueve la resiliencia de los territorios y el bienestar de las personas para ser fuertes ante las adversidades”.

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