Violencia juvenil refleja patrones normalizados en la sociedad costarricense, alerta UNED
Dos hechos violentos en menos de 48 horas — Liberia y Upala — evidencian urgencia de atender la violencia juvenil en Costa Rica, señalan especialistas de la universidad.
Criminólogo de la UNED advierte que jóvenes reproducen patrones de agresión normalizados en la sociedad y que la eliminación del otro se ha convertido en una respuesta frecuente.
Por su parte, experta en psicología señala que impulsividad, baja regulación emocional y experiencias traumáticas se combinan con desigualdad y acceso a armas, generando escenarios de riesgo extremo.
Expertos llaman a padres, docentes y comunidades a identificar señales de alerta y activar protocolos inmediatos para prevenir tragedias en entornos educativos.
Periódico Mensaje
Imagen con fines ilustrativos tomada de nuestros archivos
Especialistas de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) advierten que la violencia juvenil en Costa Rica refleja patrones normalizados en la sociedad y que los recientes hechos ocurridos en Guanacaste y Upala, en Alajuela son una muestra clara de la urgencia de atender esta problemática.
El lunes 9 de marzo, un estudiante de 18 años, identificado con el apellido Rivas, murió tras ser apuñalado en la entrada al sector de Colorado, en Liberia, Guanacaste, en una parada de autobús y, según el reporte policial, el joven fue declarado fallecido a las 11:18 a.m.
De acuerdo con las autoridades, otro estudiante del Instituto Profesional de Educación Comunitaria (IPEC) lo persiguió en vía pública con un cuchillo en mano y le provocó heridas graves que terminaron con su vida.
Apenas un día después, el martes 10 de marzo, otro caso de violencia entre estudiantes se viralizó en redes sociales donde se visualiza a dos alumnos de colegios distintos enfrentándose a golpes en Upala, mientras otros jóvenes observaban y grababan la escena con sus celulares.
El criminólogo y director de la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades de la UNED, Rodrigo Campos Cordero, señaló que estos hechos son el reflejo de una sociedad que ha normalizado la violencia en múltiples espacios, “es muy difícil que un joven genere conductas que no están presentes en su entorno”, dijo.
“En Costa Rica la violencia se ha salido de control y no ha sido atendida con la diligencia necesaria, los jóvenes se encuentran en una sociedad donde la eliminación del otro es algo recurrente, incluso promovido desde algunos espacios de poder”, manifestó el académico.
Campos Cordero, acotó que, cuando una emoción violenta o un conflicto no resuelto estalla, las consecuencias pueden ser fatales: una vida perdida y otra marcada para siempre.
Además, subrayó que la violencia juvenil no puede analizarse de manera aislada, pues responde a discursos públicos, dinámicas en redes sociales y campañas que, en ocasiones, legitiman la agresión como forma de resolver conflictos.
Varios factores influyen
La encargada de la Cátedra de Psicología de la UNED, Hazel Meneses Segura, agregó que la violencia extrema entre adolescentes no responde a un único perfil, sino a la interacción de múltiples factores en donde existen rasgos individuales como impulsividad, baja regulación emocional, experiencias traumáticas y esquemas cognitivos hostiles.
“Pero también influyen factores sociales: desigualdad económica, falta de oportunidades, exclusión, acceso a armas y la normalización de la violencia en distintos entornos; es en esa interacción donde se desencadenan procesos más complejos que pueden terminar en tragedias”, señaló Meneses.
Asimismo, la experta enfatizó que la prevención requiere identificar señales de alerta en los entornos educativos y familiares como el incremento de conductas agresivas, aislamiento súbito, discursos que legitiman la violencia, portación de objetos peligrosos, publicaciones violentas en redes sociales o participación en bullying.
“Estos son indicadores que deben ser atendidos de inmediato, no basta con observarlos; es necesario documentar patrones, activar protocolos y fortalecer redes de apoyo para evitar consecuencias severas”, señaló la psicóloga universitaria.
Finalmente, los especialistas coincidieron en que los casos en los cantones de Liberia y Upala son un recordatorio de que la violencia juvenil es una realidad que no puede seguir siendo ignorada, al tiempo que instaron a las autoridades, comunidades educativas y familias a actuar de manera conjunta.
Concluyeron en la urgencia para enfrentar este fenómeno que amenaza con seguir cobrando vidas y fracturando comunidades si no se aborda con decisión y responsabilidad.