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El 25 de julio de 1824, hace 202 años, se dio el grito de Anexión/ incorporación del Partido de Nicoya a Costa Rica. Esta fecha no debe convertirse en un feriado más, sino en una toma de conciencia integral para valorar dicho acto cívico-político.

Guanacaste cuenta hoy con 10 140 kms2 y 417 069 habitantes, es decir, el 7,8 %     de   la población costarricense.

Guanacaste reclama justicia a su historia integral. En 1915, un decreto político cercenó 1 177 kms2 a su territorio. La decisión jurídica debe ser reivindicativa. Han transcurrido 111 años, y seguimos esperando ese acto de justicia histórica.

Sin duda, la Anexión del Partido de Nicoya “De la Patria por Nuestra Voluntad” (1824), la gesta de la Batalla de Santa Rosa (1856) y el ¡Viva Vargas! (1937), son tres llamados colectivos trascendentales desde el Guanacaste eterno que amamos.

Cabe enaltecer el rechazo guanacasteco a la invasión de Manuel   Quijano, en 1836. Esa defensa apasionada fue posible, porque la Anexión representó un fuerte arraigo en la historia regional.

La Anexión, gestada hace 202 años, nos da la distancia histórica para analizar otras perspectivas que, en conjunto, ayudan a seguir completándola, con  propuestas integrales, que propicien una mayor integración y equidad.

Para ello, es imperativo conocer ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuáles son nuestros patrimonios y nuestra identidad territorial?

El “Partido Confraternidad Guanacasteca”, liderado por el Dr. Francisco Vargas Vargas, Benemérito de la Patria, efectuó otra lucha anexionista, por la justicia y el desarrollo, cuando expresó: “Todos somos uno en el ideal de todos”, abrazados en un solo clamor por la reivindicación.

Nos identifican, el uyuyuy: grito potente, uniforme y continuo como una respuesta del sabanero al bramido del toro. Asimismo, las costumbres y tradiciones; su poesía, bombas, tallas y retahílas; la danza, su música, la pintura y las canciones; las parranderas, la cimarrona, la marimba, el quijongo y el autóctono ritmo procedente del galope del caballo. Igualmente, las labores de la hacienda, la agricultura, así como la pujante y moderna actividad turística, entre otras expresiones.

  El ser guanacasteco se conforma de tres raíces étnicas: indígena, africana y española. No pueden desconocerse esas dimensiones, por discursos históricos que los haya invisibilizado.

Por ello, la Guanacastequidad, se ha visto enriquecida con la Afro Guanacastequidad, en una construcción integral: “para una provincia que trata de rescatar, preservar y hacer evolucionar su cultura propia (…) a través de diferentes expresiones artísticas, culinarias y productivas nos ha marcado a todos los costarricenses” (Leonardo Garnier, 2009:15).

Este nuevo aniversario no debe ocultar, por ningún motivo, los lunares de pobreza, exclusión e injusticias, prevalecientes en muchos lugares de Guanacaste que, por ningún motivo, debe ser un Guanacaste ajeno.

Cada uno de sus habitantes debemos luchar, fuertemente, para que esta región, no solo   sean megaproyectos infraestructurales, sino una provincia donde se pueda vivir con honradez, dignidad y respeto, el que nos merecemos todos sus habitantes, después del grito pedestal de la Anexión, el cual engrandeció a Costa Rica, hace 202 años.

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