CONAFLU advierte que proteger las fuentes de agua es la principal defensa de Costa Rica frente a El Niño y la crisis climática
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la Confederación Nacional de Federaciones, Ligas y Uniones de Acueductos Comunales (CONAFLU) hizo un llamado a las autoridades nacionales a fortalecer la protección de las fuentes de agua y la gestión comunitaria del recurso hídrico como pilares fundamentales para garantizar la resiliencia climática y el bienestar de las familias costarricenses.
La Confederación señaló que Costa Rica enfrenta desafíos crecientes asociados al cambio climático, la presión sobre los recursos hídricos, la contaminación de las fuentes de agua, los cambios en el uso del suelo y el aumento de fenómenos climáticos extremos que amenazan la disponibilidad y calidad del agua para las comunidades. Según datos recopilados por el Informe Estado de la Nación 2025, durante el año 2024 se registró un récord de 1.619 desastres asociados a fenómenos hidrometeorológicos y se extrajeron más de 34.000 hectómetros cúbicos de agua en el país, reflejando una creciente presión sobre el recurso hídrico.
“La seguridad hídrica del país depende de la conservación de nuestros ecosistemas y del fortalecimiento de las comunidades que diariamente cuidan y gestionan este recurso esencial”, afirmó Karen Guzmán Guerrero, presidenta de CONAFLU.
Actualmente, las Asociaciones Administradoras de Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales (ASADAS) abastecen aproximadamente a 1,7 millones de personas y constituyen el principal actor nacional en la gestión de fuentes destinadas al consumo humano. Al cierre de 2024 se registraban 5.306 fuentes de abastecimiento para consumo humano, de las cuales, las ASADAS administraban el 81,7%, desempeñando un papel estratégico en la protección y gestión de nacientes, pozos y otras fuentes de agua utilizadas por las comunidades.
CONAFLU destacó que la gestión integral de cuencas hidrográficas, entendidas como sistemas donde interactúan los componentes del ciclo hidrológico y del ciclo hidrosocial, así como la protección de nacientes, pozos, zonas de recarga acuífera y ríos, constituye una de las acciones más efectivas para fortalecer la resiliencia de los territorios frente a fenómenos como las sequías, las inundaciones y los efectos del fenómeno de El Niño.
“Cuando hablamos de prepararnos para El Niño no estamos hablando únicamente de administrar la escasez. Estamos hablando de proteger nacientes, zonas de recarga y ecosistemas que permiten que las fuentes de agua sigan produciendo agua durante períodos prolongados de sequía”, señaló Guzmán.
La organización recordó que los impactos de la crisis climática no se limitan a los ecosistemas, sino que afectan directamente el abastecimiento de agua potable, la producción agropecuaria, la salud pública, la seguridad alimentaria y el desarrollo de las comunidades.
“Las fuentes de agua no pueden seguir considerándose un recurso infinito. Cada naciente protegida, cada bosque conservado y cada cuenca restaurada representan una inversión en la seguridad hídrica, la salud y el futuro del país”, añadió Guzmán.
Ante este escenario, CONAFLU hizo un llamado a las instituciones públicas, gobiernos locales, sector privado, organizaciones sociales y ciudadanía para impulsar acciones coordinadas orientadas a:
Fortalecer la protección y restauración de ecosistemas fundamentales para la producción y regulación del agua;
Incrementar la inversión en seguridad hídrica, adaptación al cambio climático y protección de fuentes de abastecimiento;
Fortalecer las capacidades técnicas, financieras y organizativas de las ASADAS y acueductos comunales;
Promover una gestión integrada y sostenible del recurso hídrico;
Consolidar mecanismos de gobernanza participativa que incorporen a las comunidades en la toma de decisiones relacionadas con el agua;
Impulsar una cultura nacional de uso responsable, conservación y valoración del recurso hídrico.
Fortalecer las capacidades institucionales del Estado para la planificación, monitoreo, protección y gestión sostenible del recurso hídrico, con enfoque preventivo y de adaptación al cambio climático.
La organización subrayó que la reciente declaratoria de Alerta Verde por el fenómeno de El Niño constituye una señal importante de preparación institucional, pero recordó que la evolución de este tipo de fenómenos exige fortalecer la prevención, la protección de las fuentes y la preparación anticipada de los sistemas de abastecimiento antes de que los impactos se materialicen.
En este contexto, CONAFLU reafirmó que las ASADAS, las Federaciones, Ligas y Uniones de Acueductos Comunales representan una de las principales redes de protección del agua en Costa Rica. Lea el pronunciamiento completo aquí.
“La resiliencia climática de Costa Rica dependerá de nuestra capacidad para conservar los ecosistemas que producen agua y fortalecer a las comunidades que los protegen todos los días”, concluyó la presidenta de CONAFLU.