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La CCSS registró más de 34.000 atenciones por esta enfermedad durante 2025.

Nuevos medicamentos ofrecen alternativas para controlar la producción de ácido gástrico, con mecanismos de acción diferentes y mayor flexibilidad en su administración.

Síntomas del reflujo gastroesofágico (imagen ilustrativa). La acidez y el ardor en el pecho son síntomas frecuentes del reflujo gastroesofágico, una enfermedad que, sin tratamiento adecuado, puede ocasionar lesiones en el esófago y afectar la calidad de vida.

La sensación de ardor en el pecho después de comer, la acidez frecuente e incluso una tos persistente pueden ser señales de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), un padecimiento que muchas personas consideran una simple molestia digestiva, pero que, sin tratamiento adecuado, puede ocasionar complicaciones e incluso daños colaterales, que pueden ocasionar incluso la muerte.

En Costa Rica, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), durante 2025 se registraron 29.180 consultas externas y 4.867 atenciones de urgencias por esta enfermedad. Entre 2021 y 2025, la institución contabilizó 162.455 consultas externas y 25.642 atenciones de urgencias por la misma causa.

Las estadísticas también reflejan una mayor presencia de mujeres entre quienes consultaron por este padecimiento, particularmente a partir de los 45 años.

Durante una conferencia de prensa, realizada el pasado 29 de octubre en el Hotel Radisson, en San José, el doctor Genaro Vásquez Elizondo, especialista en Neurogastroenterología y Endoscopía Digestiva, explicó los avances en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad, destacando una nueva generación de medicamentos que permite controlar la producción de ácido gástrico mediante mecanismos diferentes a los tradicionales.

El especialista señaló que entre el 15% y el 20% de la población adulta presenta síntomas de reflujo al menos una vez por semana, una situación que podría agravarse con el incremento de la obesidad, incluso entre niños y adolescentes.

El reflujo ocurre cuando el contenido del estómago regresa hacia el esófago, provocando ardor, regurgitación y molestias que suelen intensificarse después de comer o al acostarse. También puede manifestarse mediante tos crónica, ronquera o irritación de garganta, aunque estos síntomas pueden tener otras causas.

Cuando la acidez aparece dos o más veces por semana, es importante buscar valoración médica. En algunos pacientes, la exposición prolongada al ácido puede provocar esofagitis erosiva, una inflamación que lesiona el revestimiento del esófago y que, sin atención adecuada, puede ocasionar dificultades para tragar y otras complicaciones.

Diagnóstico y tratamiento (imagen ilustrativa). El diagnóstico oportuno y un tratamiento personalizado permiten controlar los síntomas del reflujo gastroesofágico y prevenir complicaciones. Los nuevos medicamentos P-CAB amplían las alternativas terapéuticas para los pacientes.

P-CAB: una innovación que actúa de manera diferente

Durante décadas, los inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el omeprazol, han sido el tratamiento de referencia para reducir la producción de ácido gástrico. Sin embargo, algunos pacientes continúan experimentando síntomas, especialmente durante la noche.

La innovación farmacológica ha permitido desarrollar los bloqueadores competitivos de potasio (P-CAB), una nueva clase de medicamentos que actúa sobre la misma bomba de protones del estómago, pero mediante un mecanismo diferente.

La diferencia fundamental está en cómo bloquean la producción de ácido: mientras los IBP necesitan activarse en un ambiente ácido para inhibir la bomba, los P-CAB se unen de manera reversible a un sitio relacionado con el potasio, elemento necesario para su funcionamiento. De esta forma, impiden la secreción de ácido gástrico sin requerir activación previa.

Entre estos medicamentos destaca el fexuprazán, una molécula estudiada para tratar la esofagitis erosiva y aliviar los síntomas del reflujo gastroesofágico.

Otra diferencia importante está en la forma en que el hígado procesa estos medicamentos. Los tratamientos tradicionales, como el omeprazol y otros IBP, dependen en diferente medida de una enzima hepática denominada CYP2C19, cuya actividad puede variar entre personas debido a factores genéticos, influyendo en la respuesta terapéutica.

El fexuprazán, en cambio, se metaboliza principalmente mediante otra enzima del hígado, la CYP3A4, por lo que su efecto no está condicionado de la misma manera por las variaciones genéticas de la CYP2C19. Esta característica representa una diferencia farmacológica relevante, aunque no elimina la posibilidad de interacciones con otros medicamentos.

Una ventaja adicional es la flexibilidad en su administración, ya que el fexuprazán puede tomarse con o sin alimentos, sin necesidad de hacerlo exclusivamente en ayunas, a diferencia de varios tratamientos tradicionales que generalmente deben administrarse antes de las comidas.

“Muchas veces el paciente fracasa en su tratamiento porque se le olvida tomar la pastilla antes de desayunar”, explicó el Proefional, quien destacó que esta característica puede facilitar el cumplimiento de la medicación.

Los estudios clínicos con fexuprazán han mostrado resultados comparables a los de otros tratamientos para favorecer la cicatrización de las lesiones del esófago y aliviar los síntomas del reflujo, sin identificar problemas importantes de seguridad durante los períodos evaluados.

El doctor Genaro Vásquez Elizondo, especialista en Neurogastroenterología y Endoscopía Digestiva, explicó los avances en el tratamiento del reflujo gastroesofágico durante una conferencia realizada el 29 de octubre en el Hotel Radisson, San José.

Diagnóstico personalizado y prevención

Uno de los principales desafíos es comprender que no todos los episodios de acidez requieren el mismo tratamiento.

Una persona con ardor ocasional puede necesitar un abordaje diferente al de un paciente con reflujo frecuente, tos persistente o lesiones en el esófago. Por ello, la duración y el tipo de tratamiento deben establecerse según la gravedad de los síntomas y la respuesta individual.

Además de los avances farmacológicos, el paciente desempeña un papel fundamental en el control del reflujo. Entre las principales recomendaciones destacan mantener un peso saludable, cenar al menos dos o tres horas antes de acostarse, elevar la cabecera de la cama cuando existen síntomas nocturnos, dormir sobre el lado izquierdo y evitar el tabaco.

La combinación de medicamentos innovadores, diagnóstico personalizado y hábitos saludables representa una oportunidad para mejorar el control del reflujo gastroesofágico, prevenir complicaciones y recuperar la calidad de vida.

 

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