Especialistas advierten sobre la sobreprotección familiar en los adultos mayores e impulsan pautas prácticas de acompañamiento
La Importancia de preservar la capacidad de decisión en la Tercera Edad
Periódico Mensaje
Imagen ilustrativa. Crédito: Pexels.com
El proceso de envejecimiento plantea importantes retos en la dinámica de las familias, dentro de los cuales destaca la búsqueda de un equilibrio adecuado entre la atención necesaria y el respeto a la independencia individual.
En muchos entornos del hogar surge de manera no intencionada un sesgo de sobreprotección mediante el cual los familiares asumen la totalidad de las decisiones cotidianas en lugar del adulto mayor, sustituyendo su criterio personal en aspectos que van desde la rutina diaria hasta la gestión de su propio bienestar.
Desde el análisis de la psicología clínica y del desarrollo, la tendencia a decidir unilateralmente por una persona mayor genera repercusiones directas en su salud mental y emocional. Cuando a un individuo se le priva del ejercicio de su capacidad de elección, experimenta un paulatino deterioro de su autoestima y de su sentido de utilidad, viéndose expuesto a sentimientos de desvalorización, frustración y aislamiento social.
Katherine Herrera, psicóloga del Centro de Salud Bello Horizonte explica que “acompañar a una persona adulta mayor implica estar presentes para brindar apoyo sin despojarla de su voz ni de su capacidad para decidir sobre sus propias acciones. Cuando las familias asumen todas las decisiones por protección, invalidando y vulnerado su autonomía, afectando así la autoestima de la persona,
“La intervención psicológica promueve la creación de espacios familiares seguros donde el adulto mayor continúe ejerciendo su autonomía, sintiéndose útil, independiente y plenamente escuchado en esta etapa de su vida”, agregó Herrera.
Para llevar esta perspectiva al entorno cotidiano del hogar, la psicología sugiere implementar pautas concretas de interacción familiar que fomenten el respeto a la independencia.
En primer lugar, se recomienda consultar de manera explícita la opinión y preferencias de la persona en decisiones relacionadas con sus horarios, vestimenta, alimentación y actividades de ocio, evitando asumir posturas de antemano, es decir, mantener una escucha activa.
Asimismo, resulta esencial permitir que continúe realizando de manera autónoma las tareas domésticas o personales que estén a su alcance, adaptando los espacios y tiempos en lugar de asumir por completo dichas labores. Siempre tomando en cuenta el salvaguardar la integridad de la persona.
Por otra parte, los especialistas sugieren promover la escucha activa durante las conversaciones familiares, otorgando el tiempo necesario para que la persona exprese sus ideas sin interrupciones ni descalificaciones.
Del mismo modo, se enfatiza la importancia de respetar su privacidad y sus decisiones de autocuidado o manejo del tiempo libre, ofreciendo asistencia únicamente cuando la persona lo solicite o cuando exista una necesidad real de seguridad, logrando así un equilibrio entre el acompañamiento afectivo y la preservación de la dignidad individual.
Finalmente, Herrera señala que “el acompañamiento en la adultez mayor exige transitar de una postura asistencialista hacia un modelo basado en la empatía y la preservación de la autonomía personal. Reconocer el valor de las vivencias del adulto mayor y respaldar su capacidad para tomar decisiones cotidianas no solo fortalece los vínculos afectivos dentro de la familia, sino que se consolida como una de las intervenciones más efectivas para garantizar un envejecimiento saludable, digno y caracterizado por un pleno bienestar psicológico”.