Consejos nutricionales durante el tratamiento del cáncer
Los tratamientos contra el cáncer pueden afectar considerablemente al organismo de una persona, provocando náuseas, cambios en el apetito, en el gusto y en el olfato, además de diarrea o estreñimiento, lo que dificulta cubrir las necesidades nutricionales. Afortunadamente, existen estrategias que pueden utilizar para afrontar estos efectos secundarios.
Periódico Mensaje
Apoyo a la nutrición durante el tratamiento del cáncer
Cambios de peso. Los cambios de peso son frecuentes. La pérdida de peso involuntaria puede reducir la masa muscular, la resistencia y la calidad de vida. El aumento de peso puede conducir al desarrollo de otras enfermedades, como la diabetes o las enfermedades cardíacas. Intente mantener el peso durante el tratamiento, incluso si está fuera de un rango considerado normal.
Cambios en el apetito. El cáncer y el tratamiento contra el cáncer pueden hacer que pierda el apetito o que coma más de lo habitual.
Si pierde el apetito:
Coma refrigerios más pequeños y ricos en calorías, como yogur, frutos secos, mantequilla de cacahuete y aguacate.
Coma más cuando el apetito sea mejor.
La comida puede parecer poco apetecible incluso cuando tiene hambre, lo que dificulta comer. Intente encontrar algo que le resulte apetecible.
Tenga refrigerios a mano.
Si come más cuando está estresado:
Elija refrigerios como frutas, verduras y palomitas de maíz.
Busque formas de gestionar el estrés sin recurrir a la comida, como salir a caminar o llamar a un amigo.
Náuseas. Sentir náuseas o vomitar debido a los tratamientos dificulta la alimentación. Pequeños cambios en lo que come y en cómo come pueden ayudarle a sentirse mejor.
Coma alimentos suaves para el estómago, como galletas saladas, tostadas, caldo o sopas a base de caldo, polos de hielo, caramelos duros, pasta simple y arroz.
Haga cinco o seis comidas pequeñas al día. Las comidas más pequeñas suelen ser más fáciles de tolerar.
No se salte comidas ni refrigerios. Incluso cuando no tenga hambre, intente comer; el estómago vacío puede empeorar las náuseas.
Beba pequeñas cantidades de líquido durante las comidas y a lo largo del día.
Pruebe a tomar pretzels o galletas saladas con sus medicamentos si su equipo de atención lo considera adecuado.
Cambios en el gusto y el olfato. El tratamiento contra el cáncer puede alterar el sabor o el olor de los alimentos. Algunas personas dicen que la comida sabe insípida. Otras dicen que tiene sabor metálico o demasiado dulce o salado. Puede que necesite probar distintos alimentos hasta encontrar los que mejor le funcionen.
Para ayudar con los cambios en el gusto:
Intensifique el sabor. Añada un poco de limón, lima o vinagre, salvo que tenga la boca dolorida.
Pruebe sabores fuertes. Utilice especias como canela, jengibre, albahaca o romero.
Endulce los alimentos. Añada azúcar u otro edulcorante si la comida sabe amarga o ácida.
Utilice marinados antes de cocinar.
Elija otras proteínas. Si la carne no le sabe bien, pruebe legumbres, frutos secos o pescado.
Utilice utensilios de plástico o bambú. Pueden ayudar si la comida tiene sabor metálico.
Pruebe alimentos nuevos. No tendrá expectativas sobre su sabor.
Para ayudar con los olores intensos:
Cocine en el microondas o utilice una olla de cocción lenta o una olla eléctrica programable en el garaje.
Consuma los alimentos fríos o a temperatura ambiente.
Cubra los alimentos mientras se cocinan.
Utilice una ventana o un ventilador para ayudar a eliminar los olores desagradables.
Beba de un vaso con tapa.
Pida a un amigo que cocine por usted.
Dolor de garganta, dolor en la boca o dificultad para tragar. Cuando le duele la garganta o le resulta difícil tragar, comer puede ser doloroso o agotador. Estos consejos pueden ayudar:
Suavice la textura. Opte por alimentos suaves, como cereales cocidos, puré de patatas o huevos revueltos.
Enfríe los alimentos. Elija batidos, polos de hielo o un cuenco de helado.
Dé bocados más pequeños y corte la comida en trozos muy pequeños.
Evite lo que le moleste. Los alimentos picantes, ácidos, crujientes o a base de vinagre, las frutas cítricas, la salsa de tomate o las bebidas carbonatadas pueden causar incómodo.
Chupe trocitos de hielo o polos de hielo.
Diarrea y estreñimiento. Los cambios en el funcionamiento intestinal son efectos secundarios desagradables pero frecuentes del tratamiento contra el cáncer.
Para ayudar con la diarrea:
Haga comidas y refrigerios pequeños y frecuentes.
Elija alimentos blandos y bajos en fibra.
Evite la cafeína y el alcohol.
Limite la lactosa presente en la leche y el yogur.
Evite sustitutos del azúcar como sorbitol, xilitol o manitol, que a menudo se encuentran en caramelos o chicles sin azúcar.
Beba abundantes líquidos, incluidos líquidos con electrolitos, para mantenerse hidratado.
Para el estreñimiento, procure:
Beber suficiente líquido para mantenerse hidratado y mantener las heces blandas. Intente beber entre ocho y diez tazas de agua al día. El café caliente, el té o la sopa a base de caldo por la mañana pueden ayudar a que el intestino se mueva. Use el baño cuando sienta la necesidad.
Mover el cuerpo. Incluso los paseos cortos ayudan a que el sistema digestivo funcione mejor.
Mantener horarios regulares de comidas.
Seguir una dieta rica en fibra.
Grace Fjeldberg, dietista-nutricionista colegiada, Nutrición/Oncología, Sistema de Salud de Mayo Clinic, Mankato, Minnesota