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Los propósitos de Año Nuevo no deben quedarse en papel: con planificación, disciplina y herramientas adecuadas, es posible transformar los sueños en logros concretos.

Con el inicio de un nuevo año, muchas personas se plantean metas personales, profesionales y financieras. Por eso, el Banco Nacional (BN) invita a los costarricenses a reflexionar y establecer propósitos económicos que sean realistas, medibles y sostenibles, como parte de una estrategia para alcanzar mayor bienestar y estabilidad.

José Daniel Artavia, economista del BN destaca que “comenzar el año con claridad financiera y establecer metas concretas es el primer paso para lograr estabilidad y bienestar económico. Las metas financieras deben tener dirección, plazo y seguimiento”.

¿Cómo definir metas financieras efectivas?

Artavia recomienda aplicar el método SMART, una herramienta reconocida internacionalmente que permite convertir deseos en objetivos alcanzables. Este acrónimo en inglés (S: Specific, M: Measurable, A: Achievable, R: Relevant y T: Time-bound) representa cinco criterios fundamentales que todo propósito debe cumplir:

  1. Específicos: defina con claridad qué desea lograr. Ejemplo: ahorrar para estudios, pagar deudas o adquirir un vehículo.
  2. Medibles: establezca montos y plazos concretos. Ejemplo: ahorrar ₡50.000 mensuales durante 10 meses.
  3. Alcanzables: asegúrese de que la meta sea viable según sus ingresos y gastos. Ejemplo: reducir gastos en entretenimiento para aumentar el ahorro.
  4. Relevantes: la meta debe estar alineada con sus valores y prioridades personales o familiares. Ejemplo: ahorrar para pagar la matrícula universitaria.
  5. Temporales: fije una fecha límite para cumplirla. Ejemplo: completar el ahorro antes de diciembre de 2026.

Recomendaciones adicionales para lograr sus propósitos

Además de aplicar el método SMART, Artavia sugiere:

  • Crear un presupuesto mensual que incluya el ahorro como un gasto fijo.
  • Utilizar herramientas digitales como BN Móvil y Banca en Línea para monitorear avances.
  • Celebrar pequeños logros para mantener la motivación.
  • Plantear los propósitos en positivo para reducir la resistencia interna. Por ejemplo, en lugar de “dejar de gastar”, decir “ahorrar ₡50.000 al mes”.
  • Escribir sus metas y colocarlas en lugares visibles como el espejo del baño, el refrigerador o el escritorio, para reforzar el compromiso y que se conviertan en hábitos cotidianos.

Al adoptar una cultura de planificación y disciplina financiera, cada persona puede transformar sus metas en logros concretos y construir un futuro más estable, próspero y libre de preocupaciones innecesarias. Porque cuando el dinero se administra con propósito, cada colón cuenta y cada decisión suma.

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