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Imagen con fines ilustrativos tomada de nuestros archivos

La gestión 2022–2026 recuperó la capacidad del Estado, modernizó el sector y fortaleció la competitividad y el acceso a mercados

En un evento de alto nivel realizado en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) presentó su informe de cierre de gestión 2022–2026, destacando un proceso de cambio profundo que reposiciona al sector agropecuario como eje estratégico del desarrollo nacional.

El balance, expuesto ante representantes del sector, organismos internacionales, productores y actores clave, evidenció un punto de inflexión en la política agropecuaria, tras recibir en 2022 un sector afectado por rezagos históricos, limitaciones institucionales, dificultades en el acceso a mercados y fuertes presiones externas como la variabilidad climática, el aumento en los costos de producción y el atraso tecnológico.

Durante su intervención, el ministro de Agricultura y Ganadería afirmó:

“Recibimos un sector golpeado, con brechas estructurales profundas y una institucionalidad debilitada. Hoy, con resultados concretos, podemos decirle al país que cumplimos con recuperar el rumbo del agro costarricense, fortaleciendo la capacidad del Estado y devolviéndole al productor las condiciones para avanzar”.

Uno de los principales ejes de la gestión fue el reordenamiento institucional del MAG, mediante una reforma administrativa orientada a optimizar la estructura interna, robustecer las capacidades técnicas y mejorar la eficiencia en la gestión pública. Este proceso incluyó la simplificación de trámites, la implementación de firma digital, la centralización de pagos y la modernización de sistemas, así como inversiones en infraestructura, equipamiento y presencia territorial.

De forma paralela, se avanzó en la digitalización del sector con el desarrollo de plataformas y herramientas como el Expediente Digital Agropecuario y Trazar Agro, que permiten integrar información, fortalecer la trazabilidad y agilizar la atención a las personas productoras.

En el ámbito productivo, la administración impulsó acciones orientadas a mejorar la resiliencia y eficiencia del agro. Entre ellas, el desarrollo de infraestructura hídrica mediante reservorios y distritos de riego; la incorporación de tecnologías asociadas a la agricultura 4.0, como drones y estaciones meteorológicas; la actualización en el registro de agroquímicos; y la implementación de sistemas de trazabilidad en ganadería bovina y bufalina.

A esto se suma el fortalecimiento del acceso a financiamiento, en alianza con el Sistema de Banca para el Desarrollo, a través de instrumentos como NAMA, avales y servicios de desarrollo empresarial, facilitando recursos para pequeños y medianos productores.

En materia de comercialización, el informe resalta avances en el Programa de Abastecimiento Institucional (PAI), la modernización del Consejo Nacional de Producción (CNP), la incorporación de soluciones logísticas y la implementación de nuevos mecanismos como la subasta digital, orientados a mejorar la articulación entre producción y mercado, ampliar oportunidades comerciales y elevar la competitividad sectorial.

El ministro subrayó que estos resultados trascienden la gestión y constituyen bases duraderas para el sector:

“Más allá de las cifras, hoy dejamos un sector con mejores capacidades, un Estado más ágil y herramientas concretas para que el productor sea más competitivo. Esta transformación ya está en marcha y le corresponde al país consolidarla y proyectarla hacia el futuro”.

Durante la presentación de resultados de su gestión, también se abordaron los desafíos pendientes como parte de una agenda de desarrollo continuo, entre ellos la consolidación de la gestión hídrica, la profundización del uso de tecnología, el fortalecimiento del acceso a mercados y la continuidad del proceso de modernización institucional.

Finalmente, el jerarca hizo un llamado a sostener la ruta trazada:

“Lo que hoy entregamos no es un punto final, sino una base sólida en funcionamiento. El agro costarricense ya inició su proceso de cambio, y darle continuidad es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria, el empleo rural y el desarrollo del país”.

El evento concluyó con un mensaje claro: el sector agropecuario avanza hacia un modelo más eficiente, innovador y sostenible, con el productor nuevamente en el centro de la política pública.

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