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Los ojos de María Pía Loáciga Morales brillaban detrás de los anchos lentes de realidad virtual. Por unos minutos, el campus de la Universidad de Costa Rica (UCR) en la sede de Liberia desapareció por completo para esta alumna de la Escuela Laboratorio John F. Kennedy de la Ciudad Blanca.

Más de 100 niñas de escuelas de Liberia y La Cruz participaron en el Encuentro Regional STEM, realizado en la sede de la Universidad de Costa Rica

En su lugar, guiada por la voz del profesor de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Nacional (UNA), Eddier López López, María Pía se encontró flotando entre gigantescos proyectos que transforman el agua, el sol y los vientos en energía limpia para Guanacaste.

“Es mi primera experiencia en probar los lentes de realidad virtual, ¡es muy chiva la experiencia! Uno siente que está en el lugar”, relató con entusiasmo esta niña liberiana, quien cursa el quinto grado de primaria.

Como María Pía, más de 100 niñas provenientes de escuelas de Liberia y de La Cruz cambiaron sus aulas tradicionales para sumergirse en el Encuentro Regional STEM, realizado por la Comisión de Ciencia y Tecnología, este lunes 15 de junio en la sede de la UCR, en Liberia.

La iniciativa se convirtió en un laboratorio vivo de ideas, experiencias con la robótica, la inteligencia artificial y charlas educativas diseñadas para derribar los muros invisibles de los estereotipos de género y abrirles las puertas a las carreras de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

Precisamente, a unos pasos del puesto de realidad virtual, la curiosidad científica surgió de forma más microscópica cuando Dilara Alisa Jiménez Calderón permaneció inmóvil, completamente absorta, frente a uno de los tres microscopios instalados por jóvenes investigadores de la Universidad Nacional (UNA).

"Ese bicho está bonito, pero su cabeza parece que está sucia, parece que ya se murieron por el agua sucia", compartió esta alumna de la Escuela Sagrado Corazón de Jesús de Liberia, quien aprendió que algunos microorganismos habitan en aguas contaminadas, mientras otros necesitan aguas limpias para sobrevivir.

Las niñas tuvieron la oportunidad de experimentar con herramientas tecnológicas innovadoras, como la realidad virtual, que les permitieron acercarse a conceptos de ingeniería, energías renovables y transformación digital de manera dinámica y participativa.

Una alianza estratégica

La actividad estuvo a cargo de la Comisión de Ciencia y Tecnología, integrada por miembros del INAMU, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Ministerio de Educación Pública, el Instituto Nacional de Aprendizaje, el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos y las universidades públicas (UCR, UNA, UTN y UNED).

“La promoción de vocaciones STEM en niñas y adolescentes contribuye a romper estereotipos de género, fomentar el pensamiento crítico y fortalecer su empoderamiento, permitiéndoles proyectarse en ámbitos de innovación, ciencia y tecnología”, dijo la presidenta ejecutiva del INAMU, Carolina Delgado.

La curiosidad científica cobró vida durante el Encuentro Regional STEM, donde las estudiantes exploraron microorganismos mediante microscopios facilitados por investigadores de la Universidad Nacional (UNA), acercándose de forma práctica al mundo de la biología y las ciencias naturales.

De hecho, promover vocaciones STEM es una prioridad, en Costa Rica, donde un 65,6% de los graduados de las carreras científicas y tecnológicas son hombres frente a un 34,4% de las mujeres graduadas, según el Noveno Informe Estado de la Educación 2023.

Claros de esa realidad, en su puesto de la feria, el INAMU colocó un papelógrafo con un título muy sugerente: "Sos libre de ser quien quieras ser".

En ese espacio, un grupo de niñas escribieron sus anhelos: "Soy Amanda y quiero ser Ingeniera Industrial", "soy Lía y quiero ser policía", "soy Sofía, quiero ser dibujante y experta en robótica".

“Ellas también pueden llegar a formarse como ingenieras, arquitectas, en fin, todas pueden tener mejores oportunidades laborales”, afirmó con convicción la maestra de quinto grado, Emilia Alvarado, de la Escuela Jesús de Nazareth de Liberia, quien aplaudió esta iniciativa.

Al final de la tarde, cuando los microscopios se guardaron y los lentes de realidad virtual se apagaron, las más de 100 niñas regresaron a sus hogares, como María Pía y Dilara, listas para ser las próximas científicas, expertas en tecnología, ingenierías y matemáticas de Costa Rica.

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