Luego de una serie de talleres de sensibilización que se hicieron con artesanos de Guaitil y San Vicente de Nicoya durante un año (desde el 2014), para defender y rescatar el legado de la cerámica, se publicó el libro “Huellas de nuestra raíz Chorotega”, el pasado 18 de noviembre.
Luego de una serie de talleres de sensibilización que se hicieron con artesanos de Guaitil y San Vicente de Nicoya durante un año (desde el 2014), para defender y rescatar el legado de la cerámica, se publicó el libro “Huellas de nuestra raíz Chorotega”, el pasado 18 de noviembre.
Según Iria Salas, ceramista-docente de Artes Plásticas de la UCR y una de las autoras del libro, manifestó que se han perdido técnicas y diseños esenciales de la cerámica de estas comunidades.
“Durante los talleres se recopiló parte teórica importante y se desarrollaron ejercicios de diseño, donde se elaboraron diferentes piezas”, dijo Salas.
El libro explica de forma sencilla, breve y directa estos principales diseños, que se han encontrado y analizado a nivel arqueológico, ilustrado con fotografías de las piezas que se realizaron y estudiaron en el proceso.
“Los talleres iniciaron con una participación de 40 artesanos, pero al final se graduaron solo 15. La publicación explica en 40 páginas, de manera sencilla este proceso de sensibilización, que ahora sirve como un instrumento de trabajo para los mismos artesanos. Para comenzar se imprimieron 900 ejemplares”, indicó Salas.
Todo surge a raíz de un proyecto de Acción social de la UCR que busca el fortalecimiento y promoción de la cerámica Chorotega. Con este se ha venido gestionando un sello de denominación de origen, que le da un valor agregado.
“Esto certifica que sea un producto auténtico, con materias primas de la zona, una creación de forma artesanal, una herencia, que la protege contra falsificaciones. Es la primera denominación de origen en su tipo para productos culturales a nivel centroamericano. Este sello está aprobado por el Registro de la Propiedad Industrial, están proceso para implementarse para el 2017”, aseguró Salas.
Los artesanos que están comprometidos a utilizar este sello son los socios de la Cooperativa de San Vicente y Guaitil (COOPESANGUAI), conformado por más de 100 artesanos.
Alrededor de 600 familias de las comunidades de San Vicente de Nicoya y Guaitil de Santa Cruz se benefician de la Cerámica Chorotega. Esta cuenta con una declaratoria de Patrimonio Cultural de Costa Rica desde el año 2013.
El libro se puede adquirir en el Museo de San Vicente o a través del Facebook: Cerámica Chorotega; no tiene un costo definido, pero la idea es que los interesados brinden un aporte simbólico con el fin de reproducir mayor número de ejemplares.