Banco Popular: producir riqueza no es lo mismo que distribuirla
El pasado fin de semana, en la Expo Café Tarrazú, mientras conversaba con cafetaleros, productores y emprendedores, confirmé una verdad que como país debemos enfrentar con claridad: Costa Rica sí produce riqueza, pero no siempre logra distribuirla. Ese es el verdadero desafío.
Por Jorge Eduardo Sánchez Sibaja
Jorge Eduardo Sánchez Sibaja, Presidente de la Junta Directiva Nacional Banco Popular y de Desarrollo Comunal
Durante años hemos hablado de crecimiento económico y dinamismo productivo. Pero la pregunta de fondo sigue siendo otra: ¿esa riqueza está llegando a quienes la generan en Los Santos, Santa Cruz, Coronado o Guápiles? ¿Está impactando a las comunidades rurales y a quienes sostienen el país desde el trabajo diario?
Hoy, incluso organismos internacionales como el Banco Mundial lo advierten: la banca que no asuma un rol activo en la distribución de oportunidades, simplemente se queda atrás.
En el Banco Popular y de Desarrollo Comunal no tenemos dudas. No nacimos para concentrar oportunidades, sino para democratizarlas. Nuestra visión no es neutra: el crédito no puede ser privilegio de unos pocos, sino una herramienta de desarrollo para muchos.
Históricamente, el sistema financiero ha tendido a financiar a quienes ya tienen garantías y trayectoria. Nosotros decidimos hacer algo distinto. Somos el banco de quienes son sujetos de crédito, y también de quienes necesitan una oportunidad para serlo.
Porque la riqueza no se distribuye únicamente desde estructuras formales: se distribuye cuando se crean condiciones reales para producirla en todos los territorios.
En cada región del país —en el café, el turismo, la ganadería o las micro y pequeñas empresas— se produce riqueza todos los días. Pero solo se convierte en desarrollo cuando logra encadenarse y llegar a más personas.
Ahí debe estar la banca moderna: impulsando el tejido productivo real, comprendiendo realidades y generando oportunidades. En el Banco Popular hemos tomado decisiones concretas. Destinamos el 25% de las utilidades de nuestra banca comercial a la banca social. Es una definición estructural de hacia dónde dirigimos el valor que generamos.
Solo en 2025, esto se tradujo en resultados concretos: más de ₡12 mil millones colocados a través del FODEMIPYME, más de ₡80 mil millones en Banca Social y más de ₡30 mil millones en financiamiento para micro, pequeñas y medianas empresas, incluyendo el impulso al Sistema de Banca para el Desarrollo. Pero este esfuerzo no es suficiente: es un camino que apenas estamos consolidando.
Así transformamos el valor que generamos en oportunidades reales. Porque creemos en algo claro: el desarrollo no se concentra, se construye y se distribuye. Por eso impulsamos instrumentos que rompen barreras históricas, como los fondos de avales, y modelos de atención que entienden al pequeño productor, al emprendedor, a la mujer empresaria y a la juventud.
Y entendemos que financiar no es suficiente. Hay que acompañar, formar y estar presentes. Porque el desarrollo no se decreta: se construye en el territorio.
Hoy el país necesita una banca que mire más allá de los centros urbanos, que llegue al cafetalero, al pequeño hotelero, al ganadero, al emprendedor y a cada familia que quiere salir adelante. Necesita una banca que entienda que distribuir la riqueza no es un discurso, es una acción diaria.
En el Banco Popular tenemos claro ese rol: ser eficientes, innovadores y, sobre todo, coherentes con nuestra historia y con las personas trabajadoras de este país. Porque el verdadero desarrollo no se mide en cuánto crece la economía, sino en cuántas personas pueden crecer con ella.
Esa es la diferencia entre producir riqueza y distribuirla. Y en esa diferencia, el Banco Popular ha decidido tomar posición.