Melissa Solís Cordero / Periodista Periódico Mensaje

Guanacaste siempre brilla en los concursos nacionales. Hoy goza de un oriundo triunfador en los Premios Nacionales de Cultura 2016. En esta ocasión, se le confirió la oportunidad al liberiano Ernesto Rodríguez, ganador del reconocimiento Carlos Enrique Vargas, otorgado el 30 de enero anterior, por el Ministerio de Cultura y Juventud.

El cantante profesional destacó por el manejo de la técnica instrumental (o vocal) y dominio de los estilos musicales, la afinación, la precisión en la métrica, la versatilidad sonora y musical y su personalidad artística.

Aunque desde niño parecía no gustarle mucho, hoy el canto y la música es la esencia y lo que mueve su diario vivir. “La vida me metió la música a patadas, se fue metiendo poco a poco en lo más profundo de mis venas, sintiendo este llamado que hasta hoy persigo”, dijo Rodríguez.

Pero no es una casualidad, su abuelo (Director de la Banda de Liberia por más de 20 años), padre (ejecutó la guitarra) y madre  (cantante) también lo fueron, por lo que no es un gusto adquirido, sino una herencia, la que él califica como enriquecedora. Es el menor de siete hermanos, y los últimos también continuaron en este andar musical, tanto así que hace varios años crearon JER, una agrupación de música original, con percusión, guitarra y canto, el cual permaneció durante siete años.

Rodríguez recibió sus primeras clases de música a los ocho años con Isidro Fernández, honorable violinista y profesor de música en Liberia, quien le enseñó lo básico en guitarra y solfeo.

Su inicio en el canto él lo considera muy curioso, en vez de cantar primero  recitaba poesías en el Parque de Liberia con su mamá. En sétimo año participó en un festival de la canción y pese a que era afinado, no le fue muy bien, por lo que engavetó  todo y  nunca más volvió a hacerlo.

A sus 16 años, saliendo del colegio decidió tocar guitarra, pero no tenía la espinita de estudiar música, sino informática. Pero como el destino no lo decide uno, hizo prueba de admisión en la Escuela de Artes Musicales de la UCR, y al ser admitido, al final pudo más el gusanito que creía sentir hacia la música que cualquier otra carrera. Así Rodríguez obtuvo la Licenciatura en Educación Musical y en Canto.  Desde hace 11 años, es el Coordinador de la Cátedra de Canto de la UCR.

“Lo que me apasiona del canto es el reto que le presenta a uno mismo a preparar obras y enfrentarse al público; y más allá es un conocimiento de idiomas, a través de expresión escénica y corporal, para transmitir ese sentimiento que se amarra con la parte musical”, afirmó el Cantante.

Para Rodríguez el 2016 fue un año de arduo trabajo. Se enfocó en producir la Ópera de Carmen Bizet, hizo múltiples recitales de música costarricense, en mayo cantó la misa en do menor de Mozart con la Orquesta Sinfónica Nacional, en junio realizó una gira de conciertos por Europa junto al pianista costarricense Manuel Matarrita y una vez que se bajó del avión se presentó en el Teatro Nacional cantando Magnificat de Bach, y otra serie de conciertos hasta finalizar el año. También grabó un disco, editó un libro de música costarricense, y se enfocó en la producción del I Concurso Centroamericano de Canto.

Rodríguez ha tenido la oportunidad de debutar en todos los escenarios importantes del país: Teatro Nacional, Melico Salazar, Auditorio Nacional, etc.; e incluso en los no tan conocidos. “Todos los años tengo el compromiso de hacer como mínimo una presentación en Liberia, mi tierra natal”, indicó. 

En este sentido, se ha presentado en el extranjero en varias oportunidades. Ha realizado tres giras a Puerto Rico durante tres años seguidos sumando un total de 36 conciertos, tres veces ha asistido al Concurso Internacional de Canto de Trujillo en Perú, la primera vez en el 2002 como concursante logrando el gane y en 2009 y 2011 como jurado; lo que le ha permitido presentarse en el Teatro Municipal de Trujillo. México, Cuba, Barcelona, Madrid, e Italia se suman a la lista de países visitados con fines profesionales. Sumado a Nueva Orleans, ciudad donde sacó su maestría.

Rodríguez es un cantante de admirar. No es la primera vez que gana un reconocimiento en los Premios de Cultura, en el 2010 obtuvo el premio Aquileo Echeverría.

Este nuevo galardón lo enrumba a continuar con sus proyectos musicales, que a través de  este arte ha llevado alegría a cientos de personas y a su amada Liberia.