Inmueble construido entre 1851-1900, se declaró Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica en 2011

Inversión estatal de ¢80 millones de colones, extenderá bienestar de la edificación por al menos 50 años 

Parte de la historia que envuelve a Liberia, se ubica al costado suroeste del parque central Mario Cañas Ruiz, lugar donde nació y habitó el doctor Enrique Baltodano Briceño (1903-1980).

Tras graduarse como médico y cirujano de la Universidad de Barcelona, en 1929, Baltodano Briceño regresó a Liberia dondeejerció su profesión sin que importase las posibilidades económicas de sus pacientes, por lo que se le recuerda como benefactor de la comunidad liberiana. Hoy, el Hospital de la Caja Costarricense de Seguro Social del cantón, lleva su nombre.

En esta vivienda, el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC), realizó un estudio en 2008, en el cual se definieron varias razones por el cual el inmueble es uno de los más representativos de la Ciudad Blanca: Es una, sino la única, casa de hacienda que aún existe en la ciudad de Liberia, construida con la técnica de bahareque. Representa el inicio y consolidación de la actividad ganadera de la región del Valle del Tempisque, así como el estilo de arquitectura tradicional de los hacendados ganaderos de la provincia de Guanacaste, que surgió en el país a mediados del siglo XIX.

Las conclusiones de dicho estudio, dan como resultado que la vivienda, que se estima se construyó entre 1851 y 1900, se declare como Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica en 2011.

Proceso de restauración. 

De acuerdo con Óscar Salas, arquitecto del CICPC, quien estuvo a cargo de coordinar los trabajos de restauración de la casa Baltodano Briceño, también conocida como casa “Hacienda El Real”, en total se realizó una inversión estatal de ¢80 millones de colones, con fondos del Centro de Patrimonio.

Según Salas, la familia Baltodano, quienes todavía mantienen la propiedad de 300 m2, de los cuales 90 m2, corresponden al área construida, planea darle un uso comercial al inmueble. “Por nuestra parte nos aseguramos que este aporte fortalezca el centro histórico de la ciudad de Liberia”, destacó Salas.

El arquitecto afirmó que el principal reto se concentró en trabajar en una edificación de la cual se desconocía su proceso constructivo original y las obras posteriores a las que se había sometido. “Hasta no estar en el sitio y quitar repellos de paredes, bloques que estaban totalmente dañados, levantar pisos, pudimos planificar el proceso total. Por ejemplo, nos dimos cuenta de que las paredes se amarraban con bejucos, por lo que tuvimos que conseguir bejucos que estuvieran totalmente secos, para sustituir los dañados. Nuestro propósito era que quedara exactamente igual, por lo que se respetó tanto la técnica como el sistema constructivo”, amplió Salas.

Detalles restaurativos.

Según el informe final de la empresa adjudicada, se inició con una evaluación detallada del inmueble, en la que se verificaron daños como: tejas desprendidas, estructura de techos colapsadas, vigas de amarre quebradas o a punto del colapso, pisos de madera falseados y con faltantes, entre otras.

A continuación el detalle de algunas de las obras:

  • Al tratarse de la restauración de una vivienda construida con la técnica de bahareque, el proceso de selección de la tierra fue uno de los detalles principales. Tras localizar el tajo del cual por años se ha extraído la tierra, se aplicaron pruebas de composición que determinaron una excelente proporción de arena, limo y arcilla.
  • Los trabajos incluyeron la liberación de los repellos existentes, lo que dejó al descubierto dos tipos de bahareque.
  • Para los pisos se realizó un resane, reparación y sustitución de las piezas. Colado de concreto lavado en la transición de los pisos de madera y mosaico, así como para un desnivel existente entre uno de los salones y el corredor interior. Se le dio acabado final a los pisos de madera.
  • Se colocó una canoa adicional en toda la fachada principal para contener una posible fuga de agua sobre las láminas de hierro galvanizado bajo la teja. Debido a que el corredor no tiene lámina bajo la teja, una filtración de agua hubiera provocado una gotera sobre la pared. Adicionalmente se colocaron cajas de registro y salidas a cordón de caño en bajantes exteriores.
  • Se sustituyó el sistema eléctrico cuya instalación total quedó empotrada, con excepción de los cielos artesanados, en donde va expuesta y la tubería se pintó color oro rústico. Se colocaron bombillos led en todas las lámparas.
  • El informe destaca que durante el proceso de las paredes se quitaron capas de barro y se observó una capa de cal. Se quitó el material suelto y quedó al descubierto una capa de pasta de cal como evidencia del acabado original, que se aplicó nuevamente a la vivienda, como acabado final.
  • Uno de los detalles distintivos de la propiedad es la baranda de madera en el corredor exterior, la cual se replicó con base en una fotografía que ayudó para considerar grosores y altura. Se trabajó con madera de cedro seca, curada, que se dejó en acabado natural.
  • Las puertas y las ventanas se resanaron y pintaron, con colores que se seleccionaron de acuerdo a los vestigios que se encontraron.
  • Todas las columnas de madera con yuguetas del corredor principal se resanaron. Se verificó que la madera de todas las columnas estuviera en buen estado a pesar de tener faltantes por la acción de termitas y humedades.
  • Las obras se ejecutaron entre abril y julio de 2016.

El Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural es el brazo del Ministerio de Cultura y Juventud que, entre otras tareas, trabaja en la salvaguardia del acervo histórico cultural plasmado en el patrimonio urbanístico, arquitectónico y en las principales expresiones tradicionales y de la cultura popular, con la finalidad de fortalecer la identidad costarricense.