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Melissa Solís Cordero/ Periodista Periódico Mensaje

Guanacaste ha sido el escenario de su vivir desde hace más de 25 años. José Tomás Batalla, ha sido uno de los empresarios y profesionales de la industria turística guanacasteca con rica trayectoria, iniciando con la creación del proyecto hotelero Hacienda Guachipelín, en 1998.

Desde entonces, este complejo, ha alcanzado importantes logros. De forma directa, ha contribuido con el desarrollo y promoción del Parque Nacional Rincón de la Vieja, además en el crecimiento humano y turístico de la comunidad.

De cara al turismo, los retos no son fáciles. Batalla comenzó en su propia hacienda tradicional, al noreste de Liberia, con sólo cinco habitaciones, ante la necesidad de los turistas, quienes le tocaban la puerta, al no tener donde pasar su estadía luego de visitar el Volcán. El acceso era difícil, requería de varias horas por la falta de una buena infraestructura vial, impidiéndoles a los visitantes su regreso instantáneo.

Batalla al ver una oportunidad humana, comenzó a proyectarse cada vez más ante el sector hotelero de Guanacaste, viéndose en la obligación de aumentar el número de habitaciones (hoy a 64) y acondicionando más la propiedad para recibir mayor cantidad de turistas.

El profesional al tener todos los incentivos turísticos que requería la ley, y recibir el apoyo del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) percibió un buen momento para negociar con una empresa constructora de carreteras, y ejecutar la obra que se requería para llegar al Parque y al Hotel Hacienda Guachipelín. La tarea culminó con gran éxito, junto con el apoyo del mercado europeo. De inmediato, se informó a nacionales y extranjeros las facilidades de un acceso formal al Parque Nacional, en procura de un mayor ingreso de turistas a la zona. Este fue el inicio de los proyectos y triunfos que ha alcanzado Batalla.

Poco tiempo después, logró posicionar el Hotel Hacienda Guachipelín entre los primeros destinos ecológicos en Costa Rica; época en que inició el tema del Certificado de Sostenibilidad Turística. De esta forma, el Hotel se ha posicionado como uno de los más interesantes hoteles de ecoturismo en el país, para viajes de aventura y amantes de la naturaleza. Batalla ha creado un puente idóneo para el disfrute del Hotel y el Parque Nacional Volcán Rincón de la Vieja.

A parte del tema del ecoturismo, Batalla ha impulsado la diversión en todos sus sentidos. Aguas termales, cabalgatas, el tour de canopy El Cañón, aventura de tubing en los rápidos del Río Negro, observación de aves, así como caminatas a los cráteres activos del Volcán, bosques primarios, cataratas de agua cristalina y pailas de barro volcánico, son algunas de las muchas atracciones que Batalla ha logrado posicionar en la propiedad.

Además fue el primero en incorporar el tour de Canopy El Cañón y así muchos empresarios siguieron sus pasos.

De acuerdo con Batalla, las personas se fijan en la huella que un empresario deja, no sólo en su empresa, sino también en el entorno, por lo que él vela por generar beneficios a sus huéspedes, tanto en el campo social como en el ambiental.

Gracias a sus esfuerzos y visión por más de dos décadas en la industria turística, hoy el Hotel se sustenta de 70%  mercado europeo, 25% norteamericano y 5% costarricense.

Reto del turismo en Guanacaste

Batalla aseguró a Periódico Mensaje que el principal reto es apostar por un modelo de desarrollo sostenible, que incluya: empleo de calidad, un mejor manejo de elementos del entorno como los culturales, así promoviendo la idiosincrasia guanacasteca y  costarricense.

“Mantener un desarrollo que pueda soportar el embate de los años, que de aquí a 40 años la gente quiera seguir viniendo a Guanacaste. No queremos ser víctimas de nuestro propio éxito, ni sobre explotarnos ni sobre dimensionarnos”, concluyó Batalla.