Melissa Solís Cordero /Periodista Periódico Mensaje

Hace al menos tres décadas Guanacaste inició un profundo cambio en su estructura productiva. Lo que antes fue una economía de base agropecuaria se ha ido orientando cada vez más al turismo y los servicios.

Según el Estado de la Nación 2017, el empleo en actividades agropecuarias pasó de representar un 25,3% en 2001 y un 13,6% en 2016, mientras que el empleo en hoteles y restaurantes (aproximación al turismo) creció de 9,4% a 12,8% en el mismo período. Un sector que ha crecido bastante en la Región Chorotega.

Un 15.2% de guanacastecos se dedican al comercio, un 10% al servicio doméstico, un 5% a la construcción, y un 29.6% al resto de actividades.

Es el de servicio doméstico, una alternativa para la inserción laboral femenina, pero que se caracteriza por la precariedad laboral y los bajos salarios. Pasada la crisis económica mundial de 2008-2010, Guanacaste comenzó a recibir inversión, sobre todo pública, para el mejoramiento de la infraestructura de transporte, hospitalaria, de riego y comercial.

Ejemplos de ello, son la ampliación de la carretera Cañas-Liberia, el nuevo canal de riego en el Distrito de Riego Arenal Tempisque  y, desde la iniciativa privada, la edificación del Hospital CIMA y la entrada en operación de una serie de nuevos hoteles. Todo lo anterior se suma a una creciente demanda del sector empresarial, para la creación de una zona franca y el financiamiento y construcción del Mercado Regional Chorotega, proyectos que generan grandes expectativas.

Según el Informe del Estado de la Nacional 2017, Costa Rica no posee cuentas nacionales desagregadas territorialmente, por lo que no es posible asociar de manera directa el comportamiento de los indicadores de pobreza con el valor agregado de la producción regional.

A partir de la revisión de estadísticas complementarias del sector agropecuario, el turismo y la construcción, así como de la percepción de los informantes clave que participaron en los talleres de consulta, se puede afirmar que no hay evidencia de cambios relevantes en las oportunidades económicas y de empleo en Guanacaste en los últimos dos años.

Por el lado del sector agropecuario, la estructura de la producción no muestra cambios relevantes. La ganadería y el arroz prevalecen como las actividades que abarcan las mayores proporciones de territorio, y en cultivos permanentes domina la caña de azúcar. Cuatro productos lideran las exportaciones agropecuarias regionales: melón, filetes y demás carnes de pescado, alcohol etílico, jugos y concentrados de frutas, sin grandes variaciones en los últimos diez años, según datos del  Ministerio de Agricultura.  

Comercio y Turismo mayores dinamizadores en la provincia

Residentes de la región coincidieron en atribuir credibilidad a la idea de que existe una tendencia de mediano plazo a un mayor dinamismo en actividades del sector terciario, tanto de comercio como de turismo, que no necesariamente son generadoras de puestos de trabajo bien remunerados.

En 2016 las municipalidades de Guanacaste tenían registradas 13.682 patentes comerciales, en su mayoría clasificadas como de negocios tradicionales o turísticos, ambos semiformales.

En el período más reciente se destacó la apertura de la Universidad Invenio en Cañas y, como parte de esa iniciativa, la construcción del proyecto “Continuum Datacenter”, que albergará una zona franca; actualmente opera en forma parcial y se espera que genere empleos de alta calificación en los próximos años. A ello se suman las oportunidades para personal técnico y de ingeniería que ofrecen las actividades de producción de electricidad de fuentes renovables en Tilarán y Cañas.

En síntesis, una serie de nuevos emprendimientos, sobre todo de pequeña y mediana escala, podría explicar una tendencia a la mejora en indicadores socioeconómicos en el mediano plazo, pero en la actividad productiva no parece estar el fundamento de la fuerte disminución de la pobreza reportada en los dos últimos años.