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Melissa Solís Cordero / Periodista Periódico Mensaje

Ubicada en Sandillal de Cañas, "la finca de los López" como se le conoce en la zona, resguarda el monumento nacional El Farallón, una roca de 20 metros de largo y siete de alto donde nuestros antepasados, los indios corobicíes, registraron sentimientos personales, ceremonias y emblemas de clanes; figuras humanas y de animales como monos, aves, peces y garrobos.

María Fernanda Rojas, Antropóloga de profesión, busca rescatar y difundir la memoria histórica y cultural de este tesoro escondido, a través de una Beca Taller, de la Dirección de Cultura, del Ministerio de Cultura y Juventud.

Rojas manifestó a Periódico Mensaje que la inquietud surge para motivar a escuelas de Guanacaste y al turismo nacional a visitar este sitio arqueológico, que fue declarado Monumento Nacional en 1998, y todavía es desconocido por gran parte de la población costarricense.

La Beca Taller que iniciará en abril próximo tendrá varios propósitos. El primero es el diseño de una guía didáctica para la comunidad escolar de Guanacaste, seguido se hará la distribución de la misma entre los maestros y estudiantes de las diferentes escuelas; además se trabajará en la creación de una plataforma virtual, que le permita a los usuarios realizar el recorrido de una forma más efectiva y que les sirva de apoyo en las aulas.

Sumado a esto, incorporarán capacitaciones al estudiantado y profesorado de la Escuela de Cedros y la de Sandillal de Cañas; ambas las más cercanas a El Farallón.

Según Rojas, esta no es la primera vez que trabaja en un proyecto ligado a este Monumento Nacional, sino que su pasión y aprecio ha sido de años atrás; su tesis de la maestría en Gestión Ambiental en Eco Turismo fue enfocada en el mismo.

“He dado charlas sobre El Farallón, quiero impulsar sobre todo el turismo nacional. También participé en el concurso “Salvemos nuestro Patrimonio” quedando en segundo lugar”, dijo Rojas

Eduardo Reyes Paniagua, Gestor Cultural de la Dirección de Cultura, aseguró que el proyecto tendrá una inversión de ¢3 600 000- Conforme avance el proyecto se irá desembolsando en distintos tractos: primero del 50%, seguido del 40% y el 10% para finalizar.

Según la declaratoria del Ministerio de Cultura, el monumento nacional El Farallón –como se le denominó al grupo de petroglifos– representó un espacio de comunicación para estas sociedades prehispánicas que, según los estudios realizados al material cerámico de los alrededores, vivieron entre los primeros años de la era cristiana hasta el 800 después de Cristo.

Varios siglos después, los corobicíes siguen gritando en silencio sus consignas, que hoy son resguardadas por los hermanos Elías y Juan López Monge, herederos de la finca que profesan un gran respeto por este vestigio indígena.

Su actual estilo de vida y las condiciones de la finca misma se han convertido en atractivos adicionales para quienes desean retroceder en la historia y conocer mejor a sus ancestros.